
Una estudiante colombiana viaja con sus dos amigos por España durante sus vacaciones de verano y acaba en un hostal donde tendrá una aventura sexual con el gerente, un joven apuesto que ha decidido, por suerte, coger ese turno de noche. Disfruta de este audio relato erótico que te transportará a tu época de estudiante, y a un verano de aventuras calientes. El tejado es un lugar ideal para mirar las estrellas... o para disfrutar de un cunnilingus y de sexo con un extraño.
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Así que... esto es un hostal, ¿eh? Es la primera vez que me quedo en uno.
David, Elisa y yo hemos estado alojados en hoteles durante la mayor parte de nuestro viaje por España. Nos hemos acostumbrado mucho a la estética fresca y limpia de los hoteles modernos y europeos. Pero aquí, las luces son tenues. Las habitaciones son baratas. Y la energía se siente en el ambiente. Se puede notar la historia de cada habitación. Como si se pudiera sentir la presencia de los cientos de ocupantes anteriores.
David y Elisa todavía están arriba desempacando y acomodándose en nuestra habitación compartida. Me estoy tomando unos minutos para estar sola. Los momentos a solas han sido bastante escasos en este viaje.
Tomo asiento en un sofá de pana desgastado en la sala de estar principal. Es tarde y no hay nadie alrededor, excepto un joven desempolvando las eclécticas estanterías del final de la sala. Necesito un momento para centrarme. Para mirar a mi alrededor.
Las paredes están pintadas con diferentes murales abstractos. Las estanterías, de un color naranja brillante, están repletas de revistas viejas y antiguas guías de viaje. El lugar está algo desordenado, pero el desorden no molesta. Parece que todo hubiera sido heredado de generaciones pasadas. Hace que el lugar se sienta… cómodo.
Miro al tipo que está limpiando el polvo. Ahora ha pasado a limpiar el alféizar de la ventana. Me gusta la mirada de intensidad de su rostro mientras limpia. La verdad es que es… bastante atractivo.
Ay, si David y Elisa estuvieran aquí… Les encanta burlarse de los cortos flechazos que he tenido desde que iniciamos nuestro viaje al extranjero.
“¿Te haces reír a ti misma a menudo?”
Miro hacia arriba de repente. Supongo que hice más ruido del que pensé. Ups.
“Ah… umm, yo solo-yo…”
“No pasa nada. Una mujer guapa riéndose tranquilamente para sí misma no es nada en comparación con algunas cosas que he visto.”
Deja de limpiar y se voltea para quedar frente a mí. Vaya. Sí, definitivamente es atractivo. Las curvas de su cara están acentuadas por su oscura barba. La sombra de la misma brilla con el fulgor de un día pasado de pie.
“Está bien. Es bueno saberlo.”
“¿Acabas de llegar esta noche?”
“Sí. Hace aproximadamente una hora.”
“¿De dónde vienes?”
“Mis amigos y yo pasamos la semana en Barcelona. Estamos aprovechando nuestro semestre en el extranjero.”
Deja el trapo sobre su hombro y se dirige a la pequeña cocina improvisada a la derecha. Abre la nevera y saca dos botellas.
“Entonces, una colombiana acaba de llegar a Madrid. Eso significa que tienes que tomar una Mahou. ¡Pero de la roja, eh!”
Vuelve de la cocina y se para frente al sofá. Me entrega el helado vaso cervecero, seguido de un abrebotellas.
“Espera. ¿Cómo sabes que soy colombiana?”
“Tu acento.”
“Oh, claro. Claro. Es mi primera vez en España.”
“Oh, ¿tu primera vez? ¡Pues salud, entonces!”
Toma un largo sorbo de su bebida y no puedo evitar observar sus labios encontrarse con la botella. Se ven tan suaves. Se deja caer suavemente sobre el sofá a mi lado.
“Has escogido un buen momento para visitar. Hay mucha movida este mes. Es un buen momento para ir al Retiro... y no puedes olvidarte del Escorial.”
“¿Sí? ¡Gracias! Es bueno saberlo.”
La cerveza fría es una bienvenida distracción de la calidez de su voluminoso cuerpo sentado a mi lado. No puedo evitar lanzar discretas miradas en su dirección a cada poco. El sonido de su voz es tan... suave y estimulante.
Realmente no soy de las que se pone nerviosa alrededor de los chicos, pero puedo sentir mi corazón latiendo un poco más rápido cada vez que me mira.
“Entonces, ¿trabajas aquí?”
“Sí. Gerente residente. Llevo... seis años trabajando aquí.”
“¡Vaya, realmente debe gustarte para quedarte por tanto tiempo!”
“Sí, es bastante divertido. Conoces a mucha gente interesante. Haces muchas cosas interesantes.”
Tengo un extraño deseo de hacer que me vea como alguien interesante, como alguien que vale la pena recordar mucho tiempo después de que parta de este hostal.
“Sí, seguro. Siempre me ha interesado viajar por esa misma razón.”
Su camisa se le sube ligeramente cuando se inclina hacia delante y apoya sus antebrazos sobre las rodillas. Dios, ¿qué tiene que es tan intrigante? Es más que su voz. Es la forma en que se modera con tanta confianza. La forma en que rara vez sonríe y, sin embargo, emana una energía suave, aunque severa.
Por alguna razón, no puedo dejar de pensar en sus fuertes manos sobre mí... sus suaves labios contra los míos... Me estoy empezando a lamentar de tener que compartir una habitación con mis amigos esta noche. Algo de tiempo a solas para una sesión rápida de masturbación sería increíble...
“Eh, probablemente venías aquí abajo buscando un tiempo a solas. Eso está difícil en este lugar. Te dejo sola.”
“Sí. Quiero decir, no. No, no, no tienes que irte.”
Espero que no sonara tan desesperada por su atención como realmente estoy. Hay muchas cosas que quiero que haga ahora mismo... pero irse no es una de ellas. Por primera vez desde que hablé con él, sonríe. Es una sonrisa pequeña y se desvanece rápidamente, pero hace que mi corazón lata un poco más rápido.
“La azotea es más… eh… tranquila y privada. Creo que hoy hay luna llena. ¿Quieres echar un vistazo?”
“Sí, absolutamente.”
Mi pulso se acelera aún más. Me está invitando a un lugar privado. Normalmente, pensaría que eso significa algo... pero tal vez él invite a todos los huéspedes allí arriba... ¿Está interesado en mí? Si lo está, se le da mucho mejor ocultarlo que a mí.
“Vamos, sígueme.”
Se levanta del sofá y se da la vuelta para ofrecerme su mano. La tomo por instinto y me ayuda a ponerme de pie. Todo mi cuerpo está nadando en deseo. Me está llevando a su lugar donde tendremos completa y total privacidad... Trato de frenar las fantasías que invaden mi mente mientras lo sigo hacia el aire fresco de la noche.
Tenía razón. Es muy tranquilo aquí. Hay un pequeño apartamento tipo estudio en una esquina del techo. Y, cerca, hay también una variedad de sillas de jardín y una vieja mesa de picnic. No se pueden ver las estrellas, pero la luna brilla con fuerza en el cielo.
“Este es mi lugar favorito...”
Se deja caer sobre una gruesa pila de mantas dispuestas cerca de la barandilla. Lo observo por un momento, viendo su pecho aplanado mientras se acuesta sobre su espalda. Me pregunto cómo sería sentir sus gruesos brazos a mi alrededor. Que su barba presione contra mi mejilla... Me siento a su lado y nuestras piernas se rozan. Sus jeans negros contra mis pantalones de lino.
“Mmm, ha sido un día largo. Es agradable alejarse de toda esa actividad.”
“Sí... tienes razón, es realmente hermoso aquí arriba.”
Oh, Dios. No sé cuánto más puedo soportar esto. Está tan cerca de mí... Ojalá estuviera lo suficientemente segura como para... llegar y...
“Ah, ahí está nuestro buen amigo Marte en el cielo esta noche. ¿Lo ves? Es ese punto naranja de ahí...”
Niego con la cabeza. Por supuesto que no lo veo. No puedo concentrarme en el cielo nocturno en este momento... todo en lo que puedo pensar es a qué sabrá él...
“Ven. Te lo mostraré.”
De repente, se acerca y su mano grande y cálida se enrosca alrededor de la mía. Levanta mi mano y la usa como si fuera la suya.
“Justo... ahí.”
Vuelve a bajar nuestras manos, pero no retira la suya. Lo miro y su mirada penetra a través de mí.
Y entonces, se inclina hacia adelante y sus labios se posan sobre los míos. Es un beso suave, pero siento su deseo cada segundo que dura. Está lleno de anhelo y necesidad.
Oh... dios, sabe tan bien... Sus labios son tan suaves... Y su lengua masajeando la mía...
Se aleja un poco.
“¿Está esto bien?”
“Sí. Sí, está más que bien...”
La intensidad crece entre nosotros cuando nuestros labios se encuentran una vez más. Su mano izquierda encuentra mi cadera. Y siento que su pecho empuja hacia el mío mientras se coloca encima de mí. Mis piernas se enredan en las suyas y extiendo mis brazos detrás de su cabeza, apoyándolos sobre sus hombros. Su mano se desplaza lentamente hacia abajo desde mi cadera hasta la parte superior del muslo. Coloco mis labios contra su cuello y suavemente beso y chupo su piel.
Él se abre camino por mi blusa, poco a poco exponiéndome... botón tras botón... Hasta que cuelga suelta hacia a los lados. Se inclina hacia adelante y sus dientes mordisquean el lóbulo de mi oreja... antes de deslizarse hacia abajo hasta mi clavícula.
Mueve sus manos detrás de mí y recorre la parte posterior de mi sujetador hasta que encuentra el enganche y lo abre. Me quita la blusa y el sujetador y lanza mi ropa a un lado. Mis pechos quedan brevemente expuestos antes de que sus cálidas manos se agarren a ellos. Los siente en sus manos y me pellizca los pezones...
Enredo mis manos en su espeso cabello despeinado y traigo sus labios a los míos de nuevo. Dios, no consigo tener suficiente. Lo aprieto más fuerte entre mis muslos. Mi vagina está palpitando de necesidad. Se aleja de mi boca y dirige su lengua por mi barbilla, a lo largo de mi pecho, hasta mis pezones puntiagudos y endurecidos. Los chupa suavemente, dándoles vueltas con su lengua una vez... dos veces... Luego, muerde.
“¿Te gusta eso?”
“Sí.”
Inclino mi cabeza hacia atrás, y sus manos firmes masajean mis tetas mientras chupa mis pezones. El izquierdo... y luego el derecho... Mueve su mano hasta el final de mi espalda y me acerca a él. Sus labios se abren camino hacia la cintura de mis pantalones. Alza sus ojos para mirarme con una pregunta silenciosa dibujada en ellos. Asiento, mordiéndome el labio, y él comienza a deslizar mis pantalones hacia abajo.
Mis rodillas se separan mientras él lame a lo largo de mi muslo interno... Presiona sus labios contra mis bragas con un beso. Y oh, dios, mío... Quiero esto demasiado...
Mis manos se aprietan más alrededor de los suaves rizos de su cabello mientras su lengua se desliza a través de mis muslos internos. Soy muy consciente de que sólo hay un pequeño trozo de tela que separa mi humedad de sus labios. Me estremezco mientras desliza mis bragas hacia un lado y desliza sus dedos sobre mi humedad... Recorre el contorno de mi clítoris... esparciendo mi humedad más... y más...
Retira su mano y empuja lentamente dos dedos recubiertos de deseo en mi boca.Envuelvo mis labios alrededor de ellos y los chupo. Los saca dentro y fuera de mi boca y mi lengua se arremolina alrededor de ellos. Me encanta el sabor de mí misma en él...
Tira de mis bragas hasta los tobillos y sumerge dos dedos dentro de mí... Empuja sus dedos profundamente dentro de mí, bombeando suavemente mientras sus labios se encuentran con los míos. Muerde mi labio inferior mientras me penetra con los dedos... Mi cuerpo rebosa de un ardiente placer mientras echo las manos hacia atrás y agarro algo. Una pata de silla o un poste de metal, no estoy segura.
Dibuja un camino de besos de nuevo por mi cuerpo y sus labios se colocan sobre mi clítoris, que está palpitante e hinchado, suplicando más atención... Mantiene sus dedos bombeando dentro y fuera de mí mientras lame mi clítoris.
Dios mío. Ah, carajo. Yo... Ah, esto se siente tan... rico... Tan jodidamente rico...
Oh dios mío, esto se siente tan bien... Si él no para, me voy a venir pronto... Pero no quiero venirme, no todavía.
Me siento y empujo su pecho mientras lo guío hacia el suelo, debajo de mí. Con una necesidad desesperada, le quito la camiseta y la arrojo al suelo junto a nosotros. Tomo su verga erecta a través de sus jeans y la aprieto suavemente en mi palma mientras lo beso. Mis manos tiemblan mientras desabrocho su cinturón... Y luego bajo su cremallera...
Deslizo los pantalones hasta sus pies y él se los termina de quitar. Su verga rebota hacia arriba cuando le quito los bóxers... Me inclino hacia abajo y rozo la punta de su pene con mis labios... la chupo ligeramente, sólo por un momento.
“Te quiero dentro de mí. Ahora mismo.”
“Ahh… Joder… ¡Como tu digas! Dame un segundo.”
“¿Tienes un condón? Por favor, dime que tienes un condón...”
“Sí… aquí.”
Se sienta y me guía de vuelta al suelo. En lugar de acostarme boca arriba, me quedo de lado y coloco mi pierna sobre su cadera para darle un mejor acceso. Él desenrolla el condón sobre su miembro grueso y palpitante, y guía su pene hacia adelante hasta lentamente... lentamente deslizarse dentro de mí...
Mueve las caderas hacia arriba y hacia abajo... Empujando su verga dentro y fuera de mí... Dentro y fuera... Tan jodidamente profundo. Se siente tan bien...
Envuelve su mano alrededor de mi pecho y lo aprieta, masajeándolo, arrastrando su pulgar por encima de mi pequeño y endurecido pezón...
“Ahhhh, ¿está bien esto? ¿Te gusta?”
“Ah, carajo––sí––sí––ah, me encanta. Justo así.”
Aumenta su velocidad, agarrándose a mis caderas y apretando mientras desliza su verga tan dentro de mí como es posible... Dios mío... ¡Ah, sí, sí!Se inclina hacia adelante y baja sus labios a mi pezón una vez más. Chupa mi pequeña piel sensible, sofocando sus gemidos...
Lleva su pulgar hacia abajo y encuentra mi clítoris. Estimula ese pequeño lugar sensible una y otra vez... Dando vueltas... Acariciando... Todo mientras lleva su verga así tan... profundo... dentro de mí...
“Yo... Me estoy acercando... Me voy a venir pronto...”
“Oh, dios, yo también... Voy a ir más despacio... Quiero hacer que esto dure...”
Sus empujes se vuelven lentos... Y empuja profundamente dentro de mí... Su pulgar sigue jugando con mi clítoris... Dando vueltas y vueltas... Mientras se mete en mí una y otra vez... Oh, sí!... se siente tan bien... Dios mío...
“Te gusta eso, ¿no? ¿Te gusta sentir cada centímetro de mí? Vamos a corrernos juntos, ¿vale?”
Asiento, presionando mis caderas contra él, desesperada por estar más cerca, rogándole más... Mis caderas se mueven salvajemente mientras él me folla. Su cuerpo se retuerce y veo cómo sus ojos se cierran... Esto... esto es....
¡Oh, oh dios!
Descansa encima de mí mientras los dos nos calmamos... Los dos estamos jadeando... y sonriendo... Dejando que las réplicas de placer nos atraviesen...
Lentamente, se baja de mí y rueda sobre su espalda en el montón de mantas. Ambos miramos fijamente el cielo nocturno encima de nosotros.
“Eso fue...”
“... jodidamente increíble.”
“Sí, lo fue.”
“Creo que realmente me va a gustar Madrid.”
“Sabes, se suponía que no tenía que trabajar esta noche. Por suerte, acepté el turno extra.”
“¿Suertudo tú? Suertuda yo.”