En este audio erotico en español, el jefe se encuentra seducido por la niñera cuando le pilla masturbandose. No puede resistirse darle una mamada inolvidable. Este audio porno está pensado para mujeres y parejas. Escucha hoy si te gusta el sexo entre hombres mayores y chicas jóvenes.

Leer Más

Qué tan intenso?

16 MINS

Idioma:

Es

Español

English

Deutsch

Leer historiaOcultar historia

Los platos están lavados. He guardado las sobras. Creo que ya he terminado aquí por hoy.

Desde que me mudé a Madrid —la mejor ciudad del mundo— he estado trabajando como niñera para esta familia de ricachones.

Me encanta mi trabajo.

A la mayoría de mis amigos les cuesta creer que tenga unos ingresos tan sólidos como niñera y ayudante. A veces a mí también me cuesta creerlo.

Es increíble que pueda pasar tanto tiempo en este magnífico chalet.

Todos los días, después de recoger a los dos niños de los Villanueva del colegio, un amable portero nos saluda mientras atravesamos el precioso y frondoso jardín lleno de flores.

He estado en esta casa decenas de veces, pero todavía me sorprende lo grande que es y la espléndida vista de los jardines que rodean este lugar.

Los Villanueva son una pareja de aspecto impecable que parece que siguen muy compenetrados después de estar casados durante tantos años.

Ambos han tenido éxito y a decir verdad… me parecen increíblemente sexis.

Naomi no está en casa muy a menudo porque viaja mucho por trabajo. Pero Elías, el señor Villanueva, está aquí la mayor parte del tiempo, paseando por su oficina y leyendo pilas de libros encuadernados en cuero.

Siempre me ha parecido que el señor Villanueva es muy amable y encantador. Me pregunta constantemente cómo estoy y siempre me agradece que cuide a los niños y saque a pasear al perro.

Es agradable que te aprecien.

Los días que llega temprano a casa, entablamos conversaciones sobre mis estudios universitarios o lo que estoy leyendo en ese momento.

No puedo evitar que me absorba la forma en que se comporta cuando me escucha, y la manera en que ladea ligeramente la cabeza como si quisiera asimilar mis palabras más profundamente.

A veces tiene una mirada curiosa cuando me mira. Como si me estuviera desnudando en su mente.

Me gusta ver sus grandes manos jugueteando con su reloj de pulsera cuando me habla. Mmm, y el aroma picante de su colonia…

Hablando del rey de Roma…

“Hola, Selena. ¿Ya se han dormido los niños? Espero que hoy se hayan comportado.”

“Hola, señor Villanueva. Sí, están en la cama. Y se han portado muy bien hoy.”

No puedo evitar mirarlo de arriba abajo y admirar lo elegante que está con su chaquetón marrón y su bufanda negra.

“Me alegro de oírlo. Voy a subir a terminar una cosa del trabajo. Llámame antes de irte. Sería bueno hablar sobre tu horario para la próxima semana.”

“Suena bien. Le he dejado algo de cena en la nevera.”

“ Es muy amable por tu parte. Gracias.”

“Vale. Hasta luego.”

No puedo evitar observarlo mientras sube las escaleras. Ordeno las cosas de la cocina y termino de llenar el lavavajillas.

Limpio rápidamente la encimera antes de rodear la mesa de la cocina para recoger los juguetes y los envases de zumo esparcidos por el suelo.

La casa Villanueva se ha convertido rápidamente en mi segundo hogar. En medio de la limpieza, me detengo para hacer lo que siempre hago después de acostar a los niños.

Me tomo unos segundos para soñar despierta, para mirar por las enormes ventanas que cubren toda la pared de un lado de la cocina, admirando las vistas de los jardines, y para simplemente disfrutar del momento.

Incluso después de tres años, me sigue cautivando la sencilla belleza de los rojos y verdes de los jardines que rodean el chalet. Esta es mi vida, aunque la esté viviendo indirectamente a través de los Villanueva. Ahora que he terminado de ordenar, subo las escaleras de dos en dos para despedirme de Elías.

Estoy deseando escuchar algo de música y desconectar en el tren hacia Chamartín. Pero también tengo ganas de volver a charlar con Elías. Estas conversaciones triviales que tenemos siempre me ponen de buen humor. Y la visión de su cálida sonrisa a menudo manda una ola de… algo por mi cuerpo. ¿De deseo quizás?

La puerta del despacho de Elías está entreabierta cuando llego al final de la escalera.

Elías está sentado en su escritorio de espaldas a la puerta. En la pantalla de su ordenador, veo una foto de una mujer desnuda acariciándose los pechos.

¿Está…? Oh, Dios mío…

Se está masturbando.

“¡Oh, joder!”

Mira hacia atrás y me ve de pie en la puerta.

“¡Selena! ¿Qué haces ahí? ¿Qué demonios…?”

Está petrificado.

Pero su dura polla se mantiene rígida en su mano.

“ Lo siento mucho. Debería haber llamado a la puerta…”

Me doy la vuelta rápidamente. Tengo la cara sonrojada y noto que me sube el calor a las mejillas. Una sonrisa nerviosa se dibuja en mi cara.

Tengo muchas ganas de reírme de lo absurdo de la situación, pero no quiero avergonzar aún más al señor Villanueva. No puedo creer que le haya pillado masturbándose. Me pregunto cómo sería sentir su polla en mis manos.

“Selena, espera. Qué incómodo.”

Gira en su silla para estar de espaldas a mí mientras intenta meterse el pene de nuevo en los pantalones.

Sé que debería irme, pero… Quiero quedarme.

La parte racional de mi cerebro sabe que algo así podría costarme el trabajo. Pero yo… Realmente quiero que siga.

Quiero ver cómo se sigue tocando.

“Lo siento mucho. Estoy increíblemente avergonzado…”

Miró hacia su regazo y puedo distinguir el tenue contorno de su erección. Todavía la tiene muy dura. Y el intento de ocultar su excitación no funciona.

Doy un par de pasos hacia él.

“No pasa nada, señor Villanueva. De verdad.”

La tensión desaparece de su rostro y entrecierra los párpados mientras me observa. Intentamos tantear el terreno, intentando averiguar lo que el otro está pensando.

“No puedo disculparme lo suficiente. La puerta debe de haberse… simplemente… se abrió. Mi esposa ha estado viajando por trabajo los últimos días, como sabes, y… Bueno… le gusta enviarme fotos…”

Miro la pantalla del ordenador y veo que la mujer de la foto es la señora Villanueva.

“Por favor, no te preocupes por esto.”

“Dime, Selena, ¿cómo podemos… compensarte por esta… situación embarazosa?”

Me arriesgo y acorto la distancia entre nosotros. Estamos a un par de metros y no puedo evitar mirar el bulto de sus pantalones.

“Puedes pagarme… dejando que te ayude. ”

La habitación queda en silencio. Me preocupa haber cometido un terrible error. Y entonces el señor Villanueva se incorpora ligeramente en su silla y sus manos vuelven a juguetear con la cremallera.

Me mojo los labios y me arrodillo en el suelo junto a su silla de oficina.

A menudo he fantaseado con el señor Villanueva besándome. O acariciando mis pechos… O agarrando mi culo disimuladamente cuando llega a casa del trabajo.

Incluso me he preguntado cómo sería acostarse en su cama y en la de la señora Villanueva.

Elías me mira, sorprendido. Pero es incapaz de borrar la mirada de deseo de su apuesto rostro.

“Para que lo sepas, Selena, la señora Villanueva y yo, nosotros… Bueno, tenemos algo así como una relación abierta. Así que, ninguno de nosotros tiene que sentir que la estamos traicionando de ninguna manera.”

Vaya. Así que, no solo consigo cumplir una de mis fantasías de complacer al señor Villanueva, sino que también consigo conservar mi trabajo.

Rozo con mis dedos su polla y la saco suavemente de sus pantalones. Sigue rígida y palpitante en mis manos.

En la punta de su polla se acumula el fluido de sus anteriores actividades.

Utilizó el pulgar para untarlo sensualmente en su sensible punta, frotando en el sentido de las agujas del reloj mientras lo miro fijamente, relamiéndose los labios, sintiéndome de repente muy poderosa y en control.

“Es tan grande…

Elías echa la cabeza hacia atrás y se retuerce en la silla.

Es tan jodidamente sexy verlo retorciéndose bajo mi contacto. Me… me estoy excitando tanto. Tengo que tocarme.

Mientras sigo apretando y tirando suavemente de su polla con mis manos, deslizo mi mano entre mis piernas y subo hasta mis húmedas bragas.

Deslizo la tela hacia un lado y me meto los dedos con movimientos largos y lentos…

Quiero devorarle. Le miro con ojos de adoración mientras masajeo y acaricio suavemente su preciosa polla.

Su miembro se desliza suavemente hacia arriba y hacia abajo contra mis há​biles dedo​​s.

“Oh, Selena…”

Con la mano que tengo libre, le acaricio sus grandes testículos. Y sigo pasando los dedos por mi palpitante clítoris, juntando mi humedad y extendiéndola por todo mi interior.

Elías me entierra los dedos en el pelo mientras yo me inclino hacia delante y rodeo su pene con los labios.

Le acaricio la polla con la lengua, lamiéndola de un lado a otro de su tierna cabeza. Y la hago girar en torno a su carne sensible y excitada.

Me tomo mi tiempo, La deslizó lenta y completamente en mi boca.

Centímetro a centímetro…

Hago que se retuerza y se sacuda y me pone increíblemente cachonda saber el placer que le estoy dando.

Me la meto toda entera dentro de mi boca, chupándosela sin parar con lentas y húmedas caricias de mis labios.

Sus dedos se clavan en mi cabellera mientras su polla palpita dentro de mi boca.

Joder, me encanta darle placer.

Dios, ahora me froto el clítoris aún más rápido, rodeándolo una y otra vez…

Me meto y me saco la polla de la boca, haciendo ruido con la lengua y mirándole fijamente. Le cuesta mantener los ojos abiertos.

Se sacude hacia delante y le sale más fluido del pene. Se la chupo cada vez más rápido, sellando mis labios alrededor suyo y chupando, chupando tan fuerte como puedo.

Me encanta tener el control.

Me encanta ocuparme de su placer.

Mmm, se está acercando tanto… Sus silenciosos gemidos empiezan a llenar la habitación.

Ralentizó mis movimientos, porque yo también me estoy acercando…

Quiero correrme al mismo tiempo que él. Oh… ¡Oh, Dios!

Oh, me estoy acercando… Me… ¡Me voy a correr! ¡Me voy a correr!.

Elías se corre dentro de mi boca. Su semen es cálido y sabroso. Me lo trago en dos grandes sorbos y me levanto lentamente del suelo.

Me mira y ambos jadeamos, ambos estamos inseguros de lo que acaba de pasar exactamente entre nosotros.

“Creo que debería irme.”

Elías asiente y vuelve a meterse la polla en los pantalones.

“Bien. Nos vemos la semana que viene. ¿Y Selena? Eso fue… increíble.”

Sonrío por encima del hombro mientras salgo del despacho del señor Villanueva. Me encantan las ventajas de este trabajo.