En este audio erotico en español, un chico invita a dos amigas a una noche de pelis pero acaban en un trio inesperado. En este audio porno escucharás la exitación y pasión entre estos amigos a través de una experiencia intensa. Porno respetuoso mexicano para mujeres y parejas.

Leer Más

Qué tan intenso?

15 MINS

Voices:

Dante

Idioma:

Es

Español

Français

Leer historiaOcultar historia

Hoy es noche de películas.

Me has pedido que te acompañe a ver a una amiga que ha viajado para visitarte.

Hace muchos años que nos vimos por última vez, ¿cierto? De verdad me sorprendí cuando me llamaste. Tu voz sonaba un poco ronca, como si te estuvieras despertando recién.

Extrañaba tu voz, el sonido de tu suave respiración. Cómo nos quedábamos hablando en la cama por horas y horas.

Éramos buenos amigos en la universidad, pero nada más porque tenías novio.

Por cierto quiero saber… ¿Estás soltera ahora?

“¡Hola! Me alegro de verte. ¿Cómo has estado? Entra...”

Tienes puestos unos shorts de algodón cuando me abres la puerta de tu casa. La franela blanca deja ver la redondez de tus pechos.

Recuerdo lo mucho que odiabas usar sostén, ya incluso en la universidad. Me encantaba ese lado rebelde y feminista tuyo.

“Lo siento. El piso está un poco desordenado. ¡Estamos haciendo aperitivos para la película!”

El apartamento entero huele a palomitas de maíz. Los granos suenan al explotar en la olla de metal.

Me siento un poco avergonzado y, sin duda, ¡demasiado bien vestido para la ocasión!

“Y... ¡aquí estamos! ¡Oh-oh!”

En la cocina, algunas palomitas se salen por los lados de la olla y tú bromeas con un gracioso grito de alarma.

Te inclinas frente a mí para recoger las palomitas que cayeron y la tela rosada de los shorts se estira metiéndose entre tus nalgas perfectas

Me doy cuenta que no estás usando ropa interior. Rápidamente volteo la cabeza y aparto la mirada.

Me meto las manos en los bolsillos y me pregunto dónde estará esta famosa amiga.

La que vino de viaje a visitarte…

Entonces, una mujer entra por el pasillo recién salida de un baño. Tiene puesta una bata de seda que se le adhiere suavemente a sus nalgas y muslos. Ella sacude su cabellera rizada y me da una sonrisa penosa.

“Hola.”

Te mira…

Me mira…

Y luego asiente hacia ti, con complicidad…

Podría jurar… que veo travesuras en su mirada.

Son muy dulces ustedes dos juntas. Se nota que son amigas de hace mucho tiempo.

Sus cuerpos bailan una pequeña coreografía, sacando tazas y vasos para preparar los tragos de la noche.

Tu amiga se acerca a ti para suspirar algo secreto en tu oído.

“¿Es el único en la universidad que podría hacer eso?”

¿De qué podrían estar susurrando? Me guiñas el ojo descaradamente.

“¡Ok, vamos!”

“Sí, vamos. Hora de ver la película.”

La sala está totalmente oscura. Los tres estamos sentados en el sofá. La TV ilumina nuestra piel.

Juntos somos una cadena de cuerpos que palpitan con deseo. Tu amiga busca acurrucarse en tus suaves senos. Tú abres tus piernas para recibirla, acariciando y pasando tus dedos entre sus cabellos mojados.

Tu espalda ahora descansa sobre mi pecho. Mi corazón comienza a latir por ti.

Dime, ¿puedes sentirlo?

Te arrimas más hacia mí con cada escena de miedo…

Y tu culo se frota suavemente contra mi verga, dura y lista solo para ti.

Te abrazo con fuerza.

No te voy a soltar.

Quiero que sepas que no hay nada de que temer. Te tengo. Siempre te tendré.

La película se termina y reina un silencio pícaro.

Tu amiga te agradece por trenzarle el cabello. Como recompensa, te besa y busca abrir tus labios.

Sus besos parecieran que exploraran…

Ella acerca sus dedos salados por las palomitas a tu boca. Y te implora que los chupes uno a uno.

Ella me lanza una mirada de deseo. Se acerca para probar mis labios. Y comienza a penetrar los tuyos, una y otra vez mientras te frotas contra mí como una perra en celo.

Es demasiada provocación.

Por favor, déjame devorarte, ¡aquí mismo y ahora!

Te quito los shorts y los lanzo al piso.

Te montas sobre mí de frente y ahora te frotas con más fuerza.

Sentado, agarro tus nalgas con ambas manos y sueltas un ronroneo de lujuria.

Me dejas tocar tu vulva, húmeda, empapada, solo para mí.

Acaricio y juego con tu suave clítoris, luego retiro mis dedos un poco… para meterlos dentro tuyo hasta que terminas temblando de placer con mis movimientos de lado a lado.

Saco mis dedos... y los meto en tu boca.

Quiero explorar cada uno de tus sucios agujeritos. Quiero saber… si disfrutas entregándote a mí.

Tu amiga y yo fijamos nuestras miradas, unidos por tu deseo.

Queremos satisfacerte. Queremos darte todo el placer. Queremos hacerte llegar.

Tu amiga se quita la bata frente a nosotros. No tiene nada puesto debajo. Sus senos son perfectos. Parecen hincharse frente a ti.

Has jugado con ellos antes, sin duda. Ya me cansé de estar en el sofá…

Te levanto y te pongo de pie. Te gusta cuando tomo el control.

Le digo a tu amiga que adore tu vulva… que sienta lo mojada que está… lo suave que es. Ella se arrodilla en el piso. Mira hacia arriba, a ti y a mí.

Ella gatea… gatea hacia tu vulva temblorosa.

Ella mete su lengua adentro para ti… y succiona tu vulva, atrapándola en su boca. Su lengua golpetea tu clítoris, luego lame de lado a lado, hasta que vibras y te estremeces, hasta que tus piernas tiemblan sobre ella como si fueran de gelatina.

Puedo olerte desde donde estoy, mordaz y envolvente, justo como a mí me gusta.

Tu olor me desarma. Te quiero húmeda y lista para penetrarte.

En posición misionero… cara a cara… para nuestra primera vez.

Voy a comenzar lento y me voy a tomar mi tiempo, saboreando el poder de tu sexo.

Quiero ver cada emoción que pase por tu cara. Como tus ojos se van volteando hacia atrás cada vez más.

El temblor de tus labios. Las lágrimas en tus dulces ojos.

He estado esperando por este momento por mucho tiempo. Y compartirlo con tu amiga es un regalo inesperado.

Me llamas por mi nombre y me pides que me siente sobre tu regazo con las piernas abiertas mirando hacia ti.

Es tu turno de tomar el control. Puedes hacer conmigo lo que quieras.

Bajas el cierre de mis jeans lo más rápido que puedes y liberas mi verga hinchada para tu propio placer.

La pones en tu boca, dirigiendo la velocidad y el ritmo de mi deseo.

Atrapas mi presemen con tu lengua y lo tragas. Acaricias toda la longitud de mi tronco. Lo metes entero en tu boca.

Chupas y chupas mi enorme verga, llevándome al límite, a punto de acabar…

Abres tus muslos dejando un espacio hecho a la medida para mí.

Estás lista y expectante de que me deslice hacia tu interior.

Tu amiga se arrodilla frente a nosotros. Se toca sensualmente.

Pellizca sus pezones y frota su clítoris. Me mira directamente a los ojos mientras te cojo.

Su espalda está arqueada. Sus trenzas caen hacia atrás, apuntando a sus firmes nalgas.

Ella se da la vuelta para que su culo quede frente a mí. Su vulva está abierta de par en par para que la pueda ver. Se masturba incansablemente.

Apoya sus pechos contra el suelo. Su culo apunta hacia arriba. Respira agitado.

Su vagina brilla mojada, para ti y para mí.

Mientras tanto, mi verga está dentro de ti, muy profundo.

Puedes sentir cada centímetro, empujando, avanzando. Moviéndose rítmicamente con mis caderas.

¿Por qué nos tomó tanto tiempo coger así? ¿Estar juntos de esta manera?

Pongo mis labios sobre los tuyos, inhalando al mismo tiempo que tú exhalas.

Mi verga se mete más y más profundamente dentro de ti, pongo todo mi esfuerzo en llenarte por completo.

Nuestras inhalaciones y exhalaciones se sincronizan me muevo de forma constante, mientras sujeto tus manos firmemente contra el piso.

Tu vagina aprieta mi erección.

¿Quieres mucho más de mí?

Dímelo… Dime que quieres más todavía…

¿Quieres hacerlo por más tiempo? ¿Más duro? ¿Más rápido?

¿Eso te hará acabar?

Levanto tu espalda baja y pongo una almohada debajo.

Tus muslos aprietan mi torso. Tus dedos se hunden en mis brazos. Te aguantas con fuerza. Tu respiración se acelera.

Gritas.

Me ordenas que te coja y te cojo. Más y más duro.

Tu cuerpo se arquea violentamente debajo de mí mientras llegas.

Yo contengo tu boca con mi mano y hundo mi cara en tu cuello. Te aferras a mí con todas tus fuerzas cuando te penetro una última vez…

Un último impulso… antes de explotar dentro de tu caliente y deliciosa vagina.

Le pides a tu amiga que nos acompañe para acurrucarnos. Ella se acerca con una cobija. Los tres estamos acurrucados.

Tú en el centro, protegida y calentita.

“Ustedes tenían esto planeado desde el principio,”

les digo bromeando, y se ríen juguetonamente, como dos niñas.

Te beso en la cabeza.

Te beso en la nuca.

Te beso los hombros y el borde de tu mentón.

Tu amiga, acurrucada en tus brazos, se voltea y pregunta si puedo comérmela…

Y cuando creo que todo había acabado, aparece una erección contra tu culo, ¡que te vuelve a excitar, aún más que antes!