En este relato erotico disfrutas de un trio improvisado en hotel con una chica, su marido y una desconocida. Si te gusta el porno en español, escucha este audio de sexo real con lamidas de coño entre dos mujeres hermosas mexicanas con gemidos ASMR.

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Qué tan intenso?

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Aquí es. El Hotel Esmeralda. No ha cambiado en nada.

“Mira, amor. Ahí fue donde te pedí por primera vez salir conmigo.”

Apuntó a un cactus y a un muro, hay algunos turistas alrededor tomándose algunas fotos.

Me aprietas la mano y tu hombro golpea contra mi.

“¡Tres años! Qué rápido pasa el tiempo, ¿verdad?”

Real de Catorce, este encantador pueblo desértico solía ser nuestro lugar de escapadas, nuestro pequeño oasis.

Pero ya no es una gema oculta, el secreto se reveló y desde entonces se llena de turistas. Pero aún tenemos nuestro pequeño lugar secreto. Ese lugar que nadie sabe…

El aroma familiar del palo santo y la carne en el asador se respira en el aire mientras te llevo dentro. Los recuerdos están flotando en las profundidades de mi mente mientras pienso en las interminables noches que pasamos en este pequeño hotel especial.

Te pedí que te casaras conmigo en la habitación 303.

Estábamos acostados en la piscina a principios de diciembre, mirando las montañas cuando me dijiste que estabas embarazada.

Hemos pasado por muchas cosas juntos, tú y yo. Y no puedo esperar a mostrarte lo mucho que te quiero, esta noche. Y cuánto siempre te amaré.

El bar del hotel es tranquilo y está tenuemente iluminado con velas atascadas en viejas botellas de tequila. Me llevas a un pequeño sofá rústico cerca de la ventana trasera.

Las estrellas están empezando a salir. Maldita sea, puedes verlas mucho mejor aquí que en la ciudad.

Me siento, pero tú te tomas tu tiempo, moviendo tus caderas al ritmo de la música, antes de sentarte al lado mío.

“Te sientes un poco… atrevida esta noche, ¿verdad?”

Te acerco y te beso en tus labios. Podemos hacer lo que queramos esta noche. Sin niños, sin trabajo. No estamos pensando en las facturas que tenemos que pagar o en los compromisos que tenemos que cumplir… solo somos nosotros esta noche.

“Estoy ansiosa por ir arriba.”

“Realmente estás caliente esta noche, ¿verdad?”

“Sí.”

Me inclino y empujo tu cabeza hacia un lado con mi nariz para poder besar ese lado sensible de tu cuello que tanto amas…

Hay otras personas en el bar esta noche, y no estoy siendo exactamente sutil… pero realmente no me importa.

Esta noche es sobre nosotros, sobre nuestro amor. Volvamos a ser como adolescentes, desesperados por sentirnos los unos a los otros.

Te muerdo el cuello, chupando lo suficiente como para dejar una marca.

Tus gemidos se ahogan en la música. Puedo sentir las miradas de algunas personas, pero eso no me detiene.

Deslizo mi mano por tu rodilla, subiendo por tu entrepierna, deslizándome por tus muslos.

“Diablos, eso se siente tan bien…”

De reojo, veo a alguien acercándose a nosotros, dejo de besarte y chupo mis labios para disfrutar tu sabor.

“Chicos, ¿puedo ofrecerles algo…?”

Te volteo a ver… y luces frustrada, viendo entre el menú, y la chica enfrente de nosotros.

Me toma un segundo darme cuenta de la forma en la que ella te mira, te ve de pies a cabeza, y observa cada centímetro de ti.

“Oh si. Amor, ¿sabes que vas a pedir?”

“Lo siento, no estoy segura de lo que voy a pedir aún.”

“No está en el menú, pero hay un cocktail con mezcal muy rico, ahumado y dulce, con un poquito de néctar de agave y limón… creo que te encantará.”

La volteas a ver, y veo un destello en tus ojos, que solo noto cuando me ves a mí.

Tengo que admitir… estoy un poco celoso de tu clara y determinada atracción hacia ella.

Te veo transformarte y derretirte con su mirada. De repente te noto risueña y nerviosa, mordiéndote el labio inferior.

“Suena genial. Oh, ¿y podrías traernos también un poco de cacahuates? ¿Tu que quieres, amor?”

“Para mí, un whiskey de jengibre, gracias.”

La veo alejarse de nosotros, los dos nos sentimos deslumbrados al observar su culo, en esos apretados jeans.

“Entonces… tienes un pequeño flechazo, ¿verdad?”

“¿Qué? No, claro que no… ella solo… mmm…”

“Se ve que la flechaste, bueno… quien no se siente atraído a ti, pero wow… ella definitivamente te comió con los ojos…”

Te beso el cuello, pero con la mirada fija en la mesera que está enfrente de nosotros.

Detrás del bar, resalta por la luz de las velas su cuerpo entero está cubierto por ese hipnótico brillo.

“¿Te gusta que ella te desee?”

“Sí…”

“Te estás imaginando cogiendo con ella.”

“Sí…”

Cierras tus ojos, veo como imaginas cómo están cogiendo…

“¿Te está cogiendo fuerte y duro? ¿O quieres que vaya más despacio? ¿Y te haga rogar por más?”

Empiezo a acariciarte los muslos nuevamente, desesperado por sentir tu cálida piel en mi mano.

“Ella me está provocando, y ruego por más.”

Te muerdo el oído, y lo succiono gentilmente. Dios… amo como mueves tus caderas contra el asiento, al ritmo de mi tacto.

“Whiskey de jengibre… Cacahuates, y un mezcal especial.”

“Hazme saber si necesitas algo más… ¿ok?”

Hago pequeños círculos a lo largo del interior de tus muslos. Se hacen más grandes hasta que mis dedos pasan por tu coño escondido detrás de la mezclilla de tus pantalones.

Me imagino lo mojada que probablemente estas mientras nuestra mesera se escapa.

Te aprietas la cara contra mi hombro, ocultando lo enrojecida que estás al pensar en cogerla…

“Entonces… ¿qué vas a hacer sobre tu nueva amiga? ¿Tal vez le gustaría unírsenos cuando termine su turno?”

“¿De verdad? ¿En nuestro aniversario?”

Tu mirada se vislumbra mientras me ves.

Ya hemos jugado antes con otras personas, pero ha pasado bastante tiempo. Debo admitir que mi imaginación está imparable, imaginando a ustedes dos cogiéndose la una con la otra.

“Suena como el perfecto regalo de aniversario.”

Terminamos nuestros tragos, los dos estamos muy emocionados y excitados con la idea, tratamos de controlar los nervios.

Me levanto para pagar la cuenta.

La mesera me sonríe casual, me da el recibo y te ve coquetamente.

Le doy una propina, y le escribo el número de nuestra habitación, en letras grandes en un pedazo de papel. Lo deslizó hasta ella con una sonrisa, y me regresó a nuestra mesa.

Estás sonrojada por la bebida. Te tomo de la mano mientras salimos del restaurante y le das una última sonrisa coqueta a la mesera al dirigirnos a nuestra habitación.

“¿Crees que realmente va a venir?”

Enredas tus brazos alrededor de mi cintura mientras me besas apasionadamente. Incluso si ella no viene, tengo la sensación que nos divertiremos mucho esta noche.

Sin dejar de besarnos, caminamos entrelazados hasta alcanzar la cama, Te recuestas apoyándote en tus codos y te quitas las zapatillas uno a uno.

“Te ves increíblemente sexy esta noche…”

Me tomo mi tiempo, deslizando mis piernas entre tu entrepierna, tu suave piel… quiero sentir que tan mojada estás…

Alcanzo tu tanga y paso mis dedos sobre la suave tela…

Los dos nos congelamos. Debe ser ella…

Me levanto de la cama y me dirijo a la puerta, nos miramos asombrados antes de abrir la puerta…

“Hola, logré que alguien me cubriera. ¿Puedo pasar?”

Nunca antes te había visto desear de esa manera a alguien, solo a mi.

Los pequeños celos que sentí anteriormente, se transforman en excitación y deseo. Tu te mereces sentirte bien, explorar tus deseos, y no puedo esperar para ver hacia dónde nos lleva.

Ella se dirige a la cama donde estás tú mientras me siento en una silla que está al lado.

Finalmente, soy capaz de darle a mi verga la atención que me ha estado pidiendo toda la noche. Nada me calienta más que verte gozar, y nuestra nueva amiga te hará gozar…

Ella gatea por tu cuerpo, sentándose sobre tus caderas, te quita el cabello de tu rostro, se inclina para darte un beso gentil…

Puedo ver su lengua deslizándose entre tus labios, mientras sus manos se deslizan lentamente hacia abajo.

Ella te acaricia tus pechos sobre tu blusa, antes de jalarla para desnudarte.

Baja su boca hasta llegar a tus pezones y los muerde con sus dientes.

“Joder.”

Mi verga está hinchada y dura como roca. Me quito mis boxers, y empiezo a masturbarme.

Ella empieza a deslizarse y queda de rodillas.

Trata de desabrocharte el pantalón y te lo baja hasta tus tobillos. Con los dientes empieza a quitarte tu tanga…

Me volteas a ver y puedo ver en tus ojos esa pasión y deseo. Me miras fijamente, mientras me agacho para tomar tu tanga del piso, Las presiono sobre mi cara, mientras inhalo tu dulce esencia.

Carajo, quiero tus perfectas nalgas justo contra mi verga.

Ella expande tus piernas bien abiertas.

Me voltea a ver, con ojos llenos de deseo.

Regresa su mirada hacia tu clítoris, sus dedos juegan en tu vulva, y su lengua sube y baja por tu entrepierna.

Lames tus labios mientras ves directamente a mi verga. La deseas, ¿verdad, amor?

Tus manos aprietan fuertemente las sabanas. La chica te jala de tus caderas y mete su lengua aún más profundo dentro de ti.

Mierda, la imagen de ustedes dos cogiendo… puede ver cuando disfruta ella comiéndote.

Mi verga está palpitando, y el líquido seminal sale de mi verga erecta, mientras mi mano sube y baja. Te imagino los labios comiéndose mi verga, hasta el fondo de tu garganta.

Ella sostiene con una mano tus nalgas, mientras te coge con dos de sus dedos sin parar…

Incremento la velocidad de mi mano sobre mi verga, más rápido y más duro. Oh, joder…

De repente ella aleja su cara de tu vulva y se para de la cama. Camina para darte un beso muy apasionado.

La agarras de sus nalgas, mientras la jalas para llevar su vulva a tu boca.

No puedo aguantar más. Tengo que cogerte.

Me dirijo hacia la cama con mi verga en la mano y la presiono entre tus piernas.

Pones tus caderas en posición, como suplicando que te coja mientras le lames su clítoris.

“Sí, amor, por favor… cógeme.”

Presionó más dentro de ti, y logró llenarte por completo… se siente tan bien estar dentro de ti…

Oh Diablos. Joder… Te cojo duro y fuerte.

“Te gusta eso, ¿verdad? Oh, joder, realmente te gusta, ¿verdad? Que te estemos cogiendo los dos, al mismo tiempo.”

Te ves tan sexy y caliente. No puedo esperar a que te corras.

“Verga, verga, amor, me voy a co… joder, me corro…”

Solo escucho tus gemidos desesperados y creo que te vas a correr también…

Tu cuerpo tiembla, empiezas a jugar con tu clítoris mientras te cojo. Ella también se masturba.

“Córrete, mi amor, córrete para mí.”

“Oh, diablos.”

Trato de alcanzar la caja de pañuelos al lado de la cama antes de colapsar.

La chica se baja de ti, y colapsa a tu lado, ninguno de los tres tenemos la energía para decir algo. Solo intercambiamos miradas y sonreímos un poco sin aliento.

“Wow… encantada de conocerlos, chicos…”

“El gusto es todo mío.”

Lentamente la alcanzas. La besas gentilmente, y regresas a abrazarme y recostar tu cabeza sobre mi pecho mientras dejas su tu mano en su muslo.

A pesar de lo cansados que parecemos estar los tres, hay algo en el aire, aún excitación y ligero deseo…

Tengo el presentimiento que esto solo es el inicio…