En esta audio historia de sexo, Miguel y Ana ponen a prueba los límites de su amistad, luego que Miguel pide ayuda a Ana con una pintura de desnudos en la que está trabajando. Ana está dispuesta a echar una mano posando desnuda para él, y convertirse en la musa de su trabajo. Pero, pronto se vuelve imposible para Miguel ocultar su atracción por el hermoso cuerpo de Ana arrecostada en el sofá de su estudio... pero a Ana no le incomoda notar esa atracción. Únete a Miguel y Ana en este nuevo relato sobre la fantasía de pasar de amigos a amantes.

Leer Más

Qué tan intenso?

19 MINS

Idioma:

Es

Español

English

Deutsch

Leer historiaOcultar historia

Me alejo y examino el lienzo a unos metros de distancia. Algo no está bien... Ah, ya sé lo que es. Las proporciones entre el cuello y los hombros están equivocadas. Creo que voy a necesitar una modelo para terminar este cuadro. No he pintado un desnudo desde la academia de arte, así que estoy un poco fuera de práctica.

Hmm. Me pregunto si estás en tu estudio de al lado. Tal vez... si estás libre... podrías querer posar para mí. No hay nada malo en preguntar...

Ambos hemos estado alquilando estudios en este edificio industrial durante los últimos tres años, más o menos. Nos hicimos buenos amigos conversando cada vez que nos encontrábamos en los pasadizos del edificio.. Luego, empezamos a encontrarnos en inauguraciones de galerías cercanas. Finalmente, empezamos a salir a tomar algo juntos una vez al mes, más o menos. Siempre todo ha sido casual entre nosotros. Entonces, ¿sería raro que te pidiera que posaras desnuda para mí?

“Un segundo...”

Siempre me has parecido aventurera. Sin olvidar que eres extremadamente atractiva: serías una excelente modelo, especialmente para esta pieza. Creo que podrías ser la inspiración que necesito.

“¡Miguel, hola! Pasa.”

“Hola Ana. ¿Cómo va todo?”

Te cuento sobre el problema que tengo. Que estoy trabajando en una nueva pieza pero mis habilidades de dibujo natural están oxidadas. Siendo sincero, me estoy preparando para el rechazo.

“¿Si? Sabes, podría modelar para ti si quieres. Me encantaría ser inmortalizada en uno de tus preciosos cuadros.”

Estoy gratamente sorprendido por tu amable oferta. Sobre todo porque me has ahorrado la incomodidad de pedirte que poses desnuda. Me dices que tienes que terminar una escultura en la que estás trabajando y que irás en unos minutos. Probablemente no debería darle demasiada importancia, pero el hecho de que te hayas ofrecido a posar para mí es muy... interesante. No te habrías ofrecido a posar para cualquiera, ¿verdad?

Ordeno un poco mi estudio antes de que llegues. Quito los rollos de lienzo del sofá azul junto a la ventana y devuelvo algunos de mis libros desperdigados a los estantes. Mientras limpio, no puedo evitar imaginarme el aspecto que tendrás debajo de la ropa. Sé que no es exactamente la línea de pensamiento más apropiada, pero no puedo evitarlo. Supongo que pronto sabré cómo te ves desnuda.

“Oye, ya estoy lista. ¿Dónde me quieres?”

Apunto hacia el sofá. Antes de que me acomode frente a mi caballete, tus manos tiran del cierre de tus jeans manchados que te quedan grandes. De repente, te detienes y tus ojos se encuentran con los míos.

“Es un desnudo, ¿verdad?”

“Sí. Un desnudo.”

Siempre has sido buena rompiendo el hielo. Te agradezco que aligeres un poco el ambiente. Continúas desvistiéndote. Para tu privacidad, me ocupo de preparar mi paleta, manteniendo los ojos mirando hacia el suelo.

Levanto la mirada y veo que ya estás completamente desvestida y desplegada en mi sofá como una diosa romana recostada. Aparto los ojos y me aclaro la garganta. Puede que no haya sido la mejor idea. ¿Cómo diablos voy a concentrarme si estás desnuda delante de mí?

“Apóyate en tu brazo izquierdo y deja que el otro cuelgue a tu lado... Sí... sí, justo así.”

Llevo la mirada desde el lienzo hasta ti, y viceversa. Abres las piernas ligeramente. Tengo que ser profesional. No puedo distraerme demasiado. Tengo que terminar este cuadro.

Me miras directamente mientras presiono mi pincel sobre el lienzo. Hay un atisbo de sonrisa en tus labios. ¡Diablos! ¿Estás jugando con mi concentración a propósito?

Regreso a editar las proporciones corporales de la figura que ya había pintado. Usando tu cuerpo como referencia, arrastro mi pincel hacia abajo por el lienzo, perdiéndome en las suaves curvas de tus caderas y tu estómago. Mi pincel da forma a tus suaves líneas. Conversamos mientras trabajo. Te sientes increíblemente cómoda con la situación, a pesar de estar completamente desnuda delante de mí. Supongo que has modelado para artistas antes. Es realmente admirable que seas tan abierta y libre con tu cuerpo. Yo, en cambio, me pongo más y más nervioso a medida que pasa el tiempo. Me pregunto qué tipo de cosas te gusta hacer en la cama.

Hey. No. ¿De dónde salió ese pensamiento? Tengo que ser profesional. Tengo que terminar esta pintura. Eres mi amiga. Y esto es trabajo.

Miro hacia abajo y veo que mi verga comienza a ponerse rígida. Ah, ¡demonios! Hmm puedo sentirla presionando contra mis bóxers en este momento. Espero de verdad que no puedas verla. Pero... de nuevo... Tal vez no sería tan malo si lo hicieras...

Ahora empiezo a pintar los pechos de la figura en mi cuadro. Estudio los tuyos para hacerme una idea de sus curvas. Caen hacia abajo y se apoyan fuertemente en el sofá. Me pregunto si tus pezones son sensibles. Y ahí voy de nuevo. Tengo que dejar de pensar en tus tetas. Y en lo que podría sentir al tomarlas entre mis manos.

Mezclo un nuevo tono de azul en mi paleta para volver a centrarme. Vuelvo a mirarte y pinto una gruesa línea circular alrededor del lienzo. Ya está, ok. Ya estoy concentrado otra vez.

Miro hacia ti y hacia la pintura cada cierto tiempo. Noto que en tus labios se dibuja una sonrisa. ¿Por qué sonríes?

“¿Hay... algo en lo que pueda ayudarte?”

¿Eh? Tus ojos se centran en mí, mirando algo debajo de mi cintura. Algo... Oh... no. Miro hacia abajo. Tengo una erección palpitante totalmente erguida. Empujando mis pantalones ligeramente hacia fuera. Mi pene tiembla de excitación. Te miro y, por suerte, parece que esto te divierte y más bien no te horroriza.

“Parece que te estás excitando un poco por ahí. Supongo que te gusta lo que ves.”

No se puede ocultar lo duro que estoy ahora. Debería quedarte bastante claro que te encuentro increíblemente atractiva sin ropa. Te sientas en el sofá, interrumpiendo la posición que has mantenido durante los últimos quince minutos más o menos, mientras te pintaba.

“Lo siento mucho... Esto me da mucha vergüenza...”

Para mi sorpresa, me señalas con la mano para que me acerque. Dejo el pincel y me dirijo lentamente hacia el sofá. Me haces un gesto para que me siente a tu lado. No sé si estás molesta o enfadada o qué sientes, pero tus ojos se fijan en mi erección. Extiendes tu mano y sujetas la mía mientras me siento. La llevas lentamente hacia tus caderas. ¿Estás...? ¿Quieres que te toque?

Guías mi mano hacia delante, bajando por tu grueso y delicado muslo. Mmm, tu cuerpo es tan cálido y tu piel tan suave... Llevas mi mano un poco hacia arriba, entre tus piernas. ¿Qué estamos haciendo?

“Ana...”

“¿Sientes lo mojada que estoy? Déjame mostrarte...”

Tu vagina está empapada de deseo. Y tu clítoris tiembla cuando mis dedos lo presionan. Subo dos dedos y exploro tus labios interiores. Tus pliegues están muy hinchados y húmedos. Te recuestas sobre el sofá, echando un brazo despreocupadamente sobre tu cabeza. Me das acceso completo a tu cuerpo, abriendo bien las piernas.

Qué espectáculo... Arqueas el cuello y cierras los ojos, disfrutando de mis caricias. Utilizo la otra mano para frotar tus redondos y flexibles pezones haciendo pequeños círculos alrededor de ellos.

Tu cuerpo se ve magnífico retorciéndose de placer debajo de mí. Quiero saber cómo puedo hacerte gemir y temblar aún más. Llevo mi mano a tu mejilla y deslizo mi pulgar por tus labios. Te lo llevas a la boca con avidez y empiezas a chuparlo. Mmm, mi verga se estremece en mis pantalones al ver cómo tus labios se fruncen alrededor de mi dedo. Ohhh, te ves tan jodidamente sexy así.

Presiono ligeramente tu clítoris y lo froto con lentos círculos hacia la izquierda. Una y otra vez... Dando vueltas y vueltas... En círculos alrededor de tu pequeño punto sensible... Justo así. Presionas tus caderas hacia arriba, apretándote contra mi mano. ¡Oh, si!, te encanta esto, ¿verdad?

“Mmmmm.”

Mi verga necesita atención ya. Con una mano me desabrocho los jeans y me los bajo de un jalón. De repente, te sientas y me empujas hacia atrás hasta que quedo presionado contra el sofá.

Carajo, eres tan sexy cuando tomas el control... Te inclinas sobre mí, tu mano se desliza sobre mi verga y hace que se contraiga de placer. Pones tus rodillas a los lados de mis caderas y quedas suspendida sobre mi pene.

Con tu mano, tomas la base de mi verga y la guías despacio.... lentamente hasta lo más profundo de tu ser.

Eres tan suave. Me deslizo lentamente hacia afuera y me quedo ahí un segundo. Y luego, suavemente... Muy suavemente mi verga vuelve a entrar en ti. Sigo así. Lentamente aumentando nuestro ritmo. Y encontrando una conexión en el movimiento de nuestros cuerpos.

Me montas suavemente, hacia arriba y hacia abajo. Siento todas tus partes sobre mí. Ambos nos agitamos, nos retorcemos de placer, nuestros cuerpos encontrándose en un estrecho y suave abrazo. Estás muy mojada. Te inclinas hacia delante y presionas tus labios contra los míos.

Nuestras lenguas bailan mientras me deslizo dentro y fuera de ti... Poco a poco, aumentando la velocidad. Dentro... y fuera... Dentro... y fuera... Dentro... y fuera... Deslizándome con firmeza dentro de ti. Y tan pronto como estoy fuera, quiero volver a entrar, y deslizarme con fuerza. Dentro y fuera de ti...

Me recibes por completo. Ah... Eres increíble. Oh dios... Te levantas y desciendes, una y otra vez, rebotando sobre mí.

Me encanta cómo te coges sobre mí. Mirarte y ver tus maravillosas tetas rebotando y tu boca abierta me pone aún más duro.

“Cógeme por detrás.”

Te bajas de mí y te pones de rodillas. Presionas tu culo hacia mí y yo me levanto rápidamente y empujo mis caderas contra tu culo. Mi verga se desliza fácilmente dentro de ti y me tomo un momento para sentarme, para sentirme separándote. Oh, cielo...

“Ohhh, sí. Quédate ahí. Quédate ahí y tócame con los dedos, Miguel.”

Me encanta que me digas lo que tengo que hacer. Me encanta que sepas exactamente lo que quieres. Rodeo tus caderas con mi mano y deslizo dos dedos sobre tu clítoris. Ohhh, Dios, estás tan suave, tan mojada. Estás goteando... chorreando por tu muslo...

Froto tu clítoris con largos movimientos circulares... Cada vez más rápido. ¿Te gusta eso? Me encanta tocar tu clítoris. Aumento mi velocidad, y lentamente aumento la presión con mis dedos. Te sujetas del sofá y volteas el cuello hacia un lado mientras el placer te invade. ¿Sientes eso? Te gusta eso, ¿verdad? ¿Te gusta cómo te cojo?

Te sientes tan bien. Te beso la nuca y juego con tu clítoris, tirando de él. Me encanta penetrarte por detrás. Me encanta la sensación de tu culo, aplaudiendo contra mi cuerpo.

Oh Dios, estás tan mojada. Puedo sentir tus paredes internas apretándose contra mí. ¿Te estás acercando? ¿Estás cerca, preciosa?

Te lamo el cuello y te beso el pelo. Sabes tan bien. Ah, tu sudor. Tu suave piel. Ahora te cojo más fuerte. ¿Te vas a venir, preciosa? Estoy tan cerca. Ohhh, carajo, los dos vamos a acabar. Los dos estamos a punto de venirnos, ¿verdad? Sí, hermosa, sí...

Te inclinas hacia delante y recuestas tu cuerpo. Rodeo tus caderas con mis brazos y aprieto mi frente contra tu espalda. Los dos jadeamos con fuerza, nuestros pechos se agitan, nuestros cuerpos húmedos y calientes.

“Eso... fue inesperado.”

“Supongo que aún tienes un cuadro que terminar, ¿no?”

Me deslizo lentamente para apartarme, me tomo un momento y solo te miro... satisfecho, vuelvo a mi lienzo. Sin nada de ropa, recojo mi pincel y vuelvo a echar una larga mirada a tu cuerpo desnudo y recostado mientras vuelves a acomodarte en el sofá. Bien... Volvamos al trabajo, ¿de acuerdo? Creo que he encontrado mi inspiración.