En este audio sexual, una pareja huye de la rutina del trabajo, la cotidianidad y los niños para disfrutar de un fin de semana a solas en una playa privada en un lugar remoto que suena como un sueño hecho realidad. Escápate con nosotros y disfruta de este divertido y romántico relato erótico pensado para parejas.

Leer Más

Qué tan intenso?

21 MINS

Idioma:

Es

Español

English

Deutsch

Leer historiaOcultar historia

“Aquí tienes, cariño. Es el Chardonnay añejo.”

“Oh, ¿el que nos regaló Carla en Navidad el año pasado? Me muero por probarlo.”

Ohhh, wow. Es tan bonito aquí. El olor del agua salada... El sonido de las olas... Todo parece realmente... pacífico. Te las has arreglado para conseguir esta cabaña aislada para los dos como sorpresa por nuestro aniversario. Ha estado en mi lista de "visitas pendientes" durante años. La cabaña siempre tiene muchísima demanda debido a las magníficas vistas del mar y las laderas rocosas de los alrededores. Pero, de alguna forma, la has conseguido. Supongo que tiene sentido. Ambos estamos tan ocupados con el trabajo y los niños. Tú estás en el telediario toda la noche y yo estoy en el laboratorio al menos ocho horas al día. A veces más. Odio los días en los que solo podemos vernos a solas durante unos minutos después de acostar a los niños. A esas alturas, los dos estamos agotados y listos para acostarnos.

“Joder, esto está buenísimo. Sabe mucho a hierbas. Muy cítrico también. Tenemos que acordarnos de conseguir algunas botellas de esto cuando volvamos a casa.”

Te sonrío y me tomo un momento para contemplarte. Para apreciarte. Tu hermoso pelo desordenado, tus preciosos ojos, la forma en que me haces sentir... eres mi despampanante y asombrosa esposa, y te quiero tantísimo. Agradezco que tengamos estos cuatro días para nosotros. A decir verdad, ha sido un poco difícil mantener el romance vivo con lo ocupados que estamos los dos. Sé que sucede en todas las relaciones al cabo de un tiempo, pero... Siento haber dejado que llegara a este punto. Sé que te he dado por sentado -no a propósito... es solo que... la vida se interpone.

“¿Qué? ¿Qué estás mirando?”

“A ti.”

Me inclino y te beso. Tus labios son tiernos y puedo saborear el vino en tu lengua.

Te quito un mechón de pelo de la cara. Sonríes y vuelves a mirar al mar. Pareces mucho más relajada desde que llegamos ayer. Ha sido agradable verte sin el teléfono en la mano o sin estar pegada al ordenador. A veces nos cuesta encontrar tiempo para intimar con todas nuestras responsabilidades. Espero que este tiempo a solas cambie eso.

La brisa que viene del mar aprieta la holgada blusa a tu cuerpo. Me gusta tanto… Me enamoré al verte por primera vez en bikini, hace tantos años ya. Esa barriguita redonda, esas caderas anchas y suaves, y esos amplios muslos que sin duda me salvaron la vida. ¡Y tus tetas! Nunca me canso de verlas. Prácticamente se salían de las copas de tu bikini el día que nos conocimos en la playa. Ahora me pareces aún más guapa y sexy que al principio. Tu cuerpo ha madurado con los años, y la princesita con curvas de mi memoria se ha convertido en una diosa voluptuosa. No puedo evitar seguirte hasta donde estás mirando las olas. Paso mi mano por la tentadora curva de tu cadera y luego por el delicioso contorno de tu culo.

“Mmm. El aire salado todavía te excita, ¿verdad?”

“Ya lo sabes. Desde nuestro primer beso.”

Estiro la mano y retiro la tela de tu blusa de tu hombro, deslizándola por tu brazo. Te estremeces un poco y se te pone la piel de gallina cuando recorro tu piel con mis dedos. Siempre eres tan sensible al tacto... ¿Cómo es posible que se me haya olvidado eso? Te recuestas contra mí, frotando tu culo contra mi cadera y rozando mi polla "accidentalmente". Podría haber sido inocente... pero contigo no existe tal cosa.

Me inclino para besar la base de tu cuello, y te arqueas hacia mí con más fuerza. Mi pene se agita en los calzoncillos, ya interesado en lo que está ocurriendo. Pero el sexo rápido de aquí te pillo aquí te mato ha sido nuestro estilo durante demasiado tiempo. Quiero que esto dure. Quiero acariciar tu cuerpo y darte el tiempo y el placer que te mereces. Cojo tus caderas con las manos y te alejo suavemente. Te vuelves hacia mí con un puchero.

“Paciencia, cariño. Tenemos todo el tiempo del mundo.”

Me sacas la lengua y me inclino hacia delante, chasqueando juguetonamente los dientes como si fuera a morderla. Eso te hace reír y bailar alejándote de mí. Antes de que me dé cuenta, estás cruzando el patio y dirigiéndote al sendero que lleva a la playa.

“¡A que no me atrapas!”

Me gusta tanto verte reír y divertirte. No recuerdo la última vez que bromeaste o quisiste jugar a un juego sensual. Camino despreocupadamente tras de ti. No hay necesidad de ir deprisa. En realidad, no quieres que te atrape. Al menos, todavía no. En lugar de eso, disfruto de la vista de tus tetas y tu culo rebotando con cada paso que das hacia la arena. Joder, estás preciosa.

Mi paciencia se ve recompensada cuando llegas a la orilla del agua y empiezas a desnudarte. Mmm... joder, sí. Estaba deseando que aprovecharas la playa privada y aislada en la que estamos. Tu blusa es la primera prenda en revolotear en la arena, al revelar tus increíbles pechos envueltos en un top de bikini rojo, estilo años 50, que está atado en el centro con un nudo. Pareces una modelo pin-up de verdad.

Deslizas las manos por la suave piel de tu abdomen y bajas hasta el botón de tus pantalones cortos. Recupero el aliento mientras te desabrochas lentamente el botón y la cremallera y te quitas los pantalones. Caen en la arena y los alejas de una patada, juguetona. Ese movimiento me deja admirar tus magníficos muslos. Voy a tener esas piernas rodeando mi cabeza más tarde, y la anticipación hace que se me haga la boca agua. Al igual que la parte de arriba del bikini, las bragas se sujetan con nudos atados en lo alto de cada lado de la cadera. Empiezas a tirar de uno, pero me acerco a ti y te paro.

“Esta parte es para mí...”

Desato cada nudo lentamente... sensualmente... asegurándome de rozar las yemas de mis dedos contra tu piel para hacerte jadear y suspirar.

“Eres tan jodidamente sexy.”

La parte de abajo del bikini cae en la arena. Paso mis palmas por tus caderas ahora desnudas, Por la curva de tu cintura, hasta la parte inferior de tus pechos. Me detengo ahí, Y mis dedos bailan a lo largo del borde de la tela, provocándote con ligeras caricias... Sé que si deslizara mi dedo entre los pliegues de tu coño ya estarías mojada. Pero es demasiado pronto para pasar al evento principal.

“Por favor, por favor, por favor...”

Complazco tus deseos y agarro los extremos del lazo que reposa entre tus pechos. Te estremeces y no puedo evitar rozar con mis nudillos las puntas endurecidas de tus pezones.

Esto te tiene revolucionada. Tu flujo estará goteando a lo largo de tus gruesos muslos en breve. Sé que mi polla está lista y desesperada por ti, pero aún no estoy listo para detener este divertido jueguito. La parte superior de tu bikini se une al resto de tu ropa en la playa y me sonríes. Es la sonrisa de una mujer mucho más joven, libre de responsabilidades y preocupaciones por primera vez en mucho tiempo. Me alegro mucho de que estemos haciendo esto. Te alejas de mí y te adentras en las olas, con el sol brillando en tu piel mojada por el mar. Me despojo de la ropa mucho más rápido que tú y voy rápidamente tras de ti. Cuando te alcanzo, ya has pasado las primeras olas que chocan contra la orilla. Por un momento, te observo nadar perezosamente en el oleaje. Mmm... estás muy sexy. Pero no estoy aquí para mirar.

Nado hacia ti y te rodeo con mis brazos, atrayendo tu cuerpo húmedo y cálido contra el mío. Me inclino para murmurar en tu oído.

“Eres la mujer más sexy que he conocido. Cada día eres más sexy. Debería habértelo dicho cada vez que podía.”

Te beso, con fuerza, y tú te abres para mí, deslizando tu lengua por la mía en una sensual caricia. Tus dedos rodean mi polla con un agarre firme que conoces bien. Joder, qué bien sabes acariciarme. Eres demasiado buena en esto. Para que dure, retiro tu mano y la subo a mi hombro. Te agarras ahí, para que yo, en cambio, pueda ponerte las manos encima.

Te acaricio un pezón en el agua, deleitándome con los sonidos que provoca mi acción y el modo en que tu cuerpo se estremece entre mis brazos. Deslizo un dedo entre los pliegues de tu coño y empiezas a gemir de verdad. Joder, ya estás tan mojada para mí... Gimes más fuerte mientras dibujo pequeños círculos a su alrededor, como a ti te gusta. Atrapo tus gemidos con mis labios y te derrites en mi beso...

Deslizo mis dedos dentro de ti y tu coño los succiona. Ohhh, Dios, estás tan mojada... Mis dedos se mueven dentro de ti, entrando y saliendo de tu resbaladiza y húmeda entrada. Tu respiración se entrecorta. Y tienes esa mirada en los ojos. Te estás acercando al clímax, ¿verdad? Es hora de llevar esta aventura de vuelta a la casa.

El camino de vuelta se convierte en una visión borrosa de deseo y anticipación. Pero finalmente estás debajo de mí en la cama de matrimonio y puedo devorarte. Mi lengua lame tus labios vaginales y estoy tan hambriento de ti que no tardo ni dos segundos en deslizar mi lengua dentro de ti... Saboreo la deliciosa mezcla de tu humedad y la sal del mar. Estás deliciosa.

Toco tu coño como si fuera un delicado instrumento, persiguiendo tus suspiros y gemidos con los dedos y la lengua, aumentando tu placer cada vez más. Puedo sentir lo cerca que estás de correrte mientras te lamo... Me obligo a apartarme y a subir por tu cuerpo sensible y jadeante.

Te beso intensamente para que te saborees en mi lengua.

“Parece que alguien está disfrutando.”

Apenas puedes dejar salir las palabras, pero el brillo de tus ojos y la sonrisa de tus labios me dicen que he hecho bien mi trabajo. Menos mal que aún no hemos terminado. Paso mis manos por tus muslos abiertos y luego agarro mi polla, guiándola hacia donde debe estar: enterrada profundamente en tu coño.

Estás tan apretada, caliente y húmeda. Empujo más profundamente dentro de ti, sintiendo tus músculos apretados contra mi grueso tronco... Me detengo por un momento una vez que estoy completamente dentro de ti, y miro fijamente tus ojos abiertos. Me sonríes y mi corazón casi estalla de amor.

“¡Ohhh, joder!”

Lo saco, y vuelvo a hundirme dentro de ti... Te gusta que te folle rápido y fuerte, pero aún no estoy preparado para eso. Me muevo lentamente, entrando y saliendo de ti. Tú levantas las caderas para encontrarte conmigo, Buscando las sensaciones de placer y el sentirte llena. Te encanta la sensación de estar llena hasta el tope de mi polla, ¿no es así, cariño? Nos movemos juntos... en sincronía, nuestra desesperada necesidad y deseo por el otro se manifiesta en cada empuje... Dentro y fuera... Dentro y fuera... Te sientes tan bien...

Mi pulso se acelera. Me muevo dentro y fuera de ti... tan fuerte... besándote profundamente, deslizando mis dientes por tu cuello, mordiendo para escucharte jadear. Me subo encima de ti, cambiando el ángulo de mis embestidas. Gritas de placer porque mi cuerpo roza ahora tu clítoris mientras mi pene te estimula por dentro.

Empujo profundamente. Te levantas para encontrarte conmigo. Entonces me alejo. De nuevo. Y otra vez... Y otra vez... Más rápido... Más fuerte... Tan profundo que mis caderas golpean tu culo... Me encanta sentir lo desesperada que estás por correrte... Quieres correrte para mí, ¿verdad?

“Oh, mierda. Eso está genial. ¡No pares!”

Estás tan guapa en este momento... tus ojos se vuelven ciegos de pasión... tu boca está abierta en un grito de lujuria desesperada. Sigo empujando, justo donde me necesitas. Córrete para mí, cariño... vamos... vamos...

Me voy a correr... joder...

“¡Me voy a correr!”

Me tumbo encima de ti un momento. Dices que te gusta sentir mi peso en momentos así... te gusta sentir la cercanía... la intimidad...

“Te quiero.”

“Yo también te quiero.”

Logro bajarme de encima de ti y nos acurrucamos en la cama. Nuestros cuerpos se abrazan fuerte. Echaba de menos tenerte en mis brazos de esta manera.

Miro tus preciosos ojos. La mejor decisión de mi vida fue casarme contigo. Me inclino para besarte, y cuando nos separamos me sonríes dulcemente.

“Gracias por reservar este lugar. Necesitábamos esta escapada.”

“Lo sé. Y la mejor parte es que todavía tenemos tres días más.”

“Es perfecto. Eres lo mejor que me ha pasado.”

“Lo mismo digo, grandullón.”

Cierras los ojos y te acurrucas junto a mí. Qué suerte tengo de poder hacer esto contigo el resto de mi vida.