Esta semana te traemos un audio algo distinto: te presentamos un nuevo formato, el de Masturbación Guiada. Dedícate tiempo este fin de semana para escuchar a tu cuerpo, acercándote a la meditación. Tu cuerpo quiere decirte lo que desea, lo que ansía... lo único que tienes que hacer es escucharlo. Empezar a descubrir tus deseos físicos es más fácil de lo que crees. Un ambiente tranquilo y una mente abierta te llevarán a escuchar a tu cuerpo siguiendo la voz de Julia mientras ella te guía durante la primera sesión de autocuidado sensual. Seguiremos de nuevo con relatos como hasta ahora la semana que viene. Por ahora, conecta con tu cuerpo con este audio. Recuerda que siempre puedes volver a escuchar tus relatos favoritos de Audiodesires o descubrir nuevas historias en la web.

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Qué tan intenso?

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Voices:

Gehenna

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Hola. Me llamo Julia. Hoy voy a guiarte en una sesión de masturbación erótica focalizada en escuchar a tu cuerpo.

Nuestros cuerpos son sistemas complejos e intrincados. A veces puede ser difícil entender lo que nos gusta y lo que no. Cuando no prestamos suficiente atención a nuestro cuerpo, perdemos la conexión con él. Si te sientes un poco desconectada de tu cuerpo, el autocuidado sensual puede ser justo lo que necesitas. Te mereces tiempo para ti. Te mereces volver a conectar contigo, y sentirte bien. Así que voy a ayudarte a desconectar del mundo y a escuchar lo que dice tu cuerpo.

Primero, ponte en una posición cómoda, sea cual sea. El ambiente es importante, así que tómate unos minutos para ajustar las luces, la temperatura y para, quizás, encender una vela.

Muy bien, empecemos. Primero, inspira profundamente... y espira. Muy bien.

Una vez más. Respira conmigo... Dentro... y fuera.

Quiero que sencillamente te concentres en esta calma durante unos momentos conmigo. Inhala... y exhala. De nuevo dentro... Y fuera... Perfecto.

Ahora, vamos a empezar a tocarnos ligeramente. Vamos a empezar por la parte superior del cuerpo para después seguir hacia abajo.

Ahora, quiero que pienses en cuál es el sitio donde más te gusta que te toquen. ¿En el cuello? ¿Los labios? ¿Los pechos?

Una vez que tengas en mente tu sitio favorito, quiero que pienses en cómo te gusta que te toquen ahí... ¿Te gustan las caricias ligeras, apenas perceptibles? ¿O tal vez te gusta sentir que te rozan más fuerte, que te masajean?

Sea como sea lo que te guste, empieza a tocarte en ese punto favorito de la parte superior de tu cuerpo. Tú sabes lo que prefieres... simplemente escucha lo que te dice tu cuerpo. Esto te permitirá despertar tu cuerpo a través del tacto.

Durante este tiempo, siéntete libre de experimentar con diferentes tipos de caricias... fuertes... y luego suaves... Tal vez descubras que te gusta que te toquen de una manera determinada... en un sitio concreto... Eso es bueno. Conecta con el deseo que puedas sentir por ti misma.

El objetivo de este ejercicio es pensar en tu cuerpo como algo que merece cuidado y placer. Ahora, por favor, cambia el foco de atención y céntrate en la parte inferior de tu cuerpo. Una vez más, quiero que pienses en el sitio donde más te gusta que te toquen. Y experimenta con tocarte de formas nuevas y ya conocidas. ¿Es agradable? Sí, ¿verdad?

Haz una pausa para volver a comprobar lo que siente todo tu cuerpo. ¿Está siendo receptivo al tacto? Al hacerlo, más partes de tu cuerpo comenzarán a sentirse relajadas y en reposo. Vamos a centrarnos ahora en tu placer sexual.

Quiero que empieces a rodear tus pezones con la yema de un dedo. Primero uno, luego el otro. También puedes pensar en deslizar los dedos hacia arriba y hacia abajo por el abdomen muy lentamente. Estamos calentando solo la parte superior del cuerpo. Para que conozca un nuevo roce erótico.

Aprieta suavemente cada pezón. Puede que sientas el impulso de apretarlos con fuerza y pellizcarlos si esta parte de tu cuerpo te resulta especialmente erógena, pero resiste ese impulso si puedes... Y, por ahora, ve despacio. Suave. Con delicadeza. Muy bien. Así, poco a poco, tentándote... perdiéndote en la sensación de tu propio tacto.

Ahora puedes aumentar la velocidad y la fuerza de tus caricias muy, muy lentamente. No te precipites. Se trata de simplemente notar cualquier placer que puedas experimentar. Dibuja con tus dedos una línea, muy, muy lentamente, descendiendo por tu abdomen... hasta tus caderas... y por tus muslos. Vamos a despertar esta parte de tu cuerpo a la posibilidad del placer erótico.

Mientras te tocas, puede ser que notes que se producen pequeños cambios en tu cuerpo. Por ejemplo, puedes sentirte acalorada. Puede que cambie tu respiración.Puede que sientas calor y humedad... Puede que te sientas excitada y agitada... Esa es la manera que tiene tu cuerpo de hablarte... de decirte lo que le gusta.

Ahora, coloca tu mano justo en la apertura de tus labios. Déjala ahí... y veamos si tu cuerpo te da alguna indicación de lo que quiere. ¿Anhela tu cuerpo más caricias suaves para calentarse? ¿Estás preparada para pasar al siguiente nivel de placer? Dedica unos momentos a escuchar a tu cuerpo.

Inhala... y exhala...

No dudes en hacer una pausa aquí si necesitas más tiempo para calentarte. Si no, continuemos.Quiero que uses un dedo para acariciar lentamente tus labios. Acaríciate lentamente y observa cómo responde tu cuerpo. Intenta estimular tu clítoris con unas pequeñas caricias. ¿Responde a tu tacto de alguna manera?

Llegadas a este punto puedes sentir una sensación de hormigueo. O quizás sientas algo más fuerte. Presta atención a esta sensación: es la reacción natural de tu cuerpo a la estimulación del clítoris. Sigue acariciándote con una mano... y con la otra... me gustaría que volvieras a tocar tus partes favoritas de la parte superior e inferior de tu cuerpo. Tócate como prefieras -suavemente o con más intensidad-, lo que más placer te produzca. Quiero que combines estas caricias con las que le dedicas a tu clítoris...

¿Cómo te sientes? Apuesto a que estás disfrutando... Disfruta de esto por un momento... acaricia tu clítoris... dale amor y atención a tu cuerpo donde más te guste... Ahora, quiero que deslices tu dedo lejos de tu clítoris... y bajes hacia la entrada de tu coño. ¿Está húmedo? Si es así, arrastra esa humedad hasta tu clítoris... extiéndela alrededor de tus labios y tu clítoris...

Bien. Lo estás haciendo muy bien. Ahora aumenta la velocidad, acaríciate un poco más rápido... un poco más fuerte. Y de nuevo, presta atención a lo que te hace sentir a gusto. Observa cómo responde tu cuerpo a determinadas caricias. Esta es tu oportunidad para tomar conciencia de lo que te gusta... de cómo te gusta que te toquen...

Quiero que ahora uses tu mano libre para apretar uno de tus pezones. Sujeta el pezón entre el pulgar y el índice y pellízcalo. Aprieta y tira de la piel sensible entre tus dedos. Justo así. Aumenta la presión con cada momento que pasa. ¿Cómo te hace sentir?

Y mientras lo haces, aleja lentamente los dedos de tu clítoris. Baja hacia la fuente de tu humedad. Y masajea esa zona sensible.

Puedes penetrarte a ti misma, si quieres, metiéndote y sacándote los dedos. O bien, puedes simplemente rondar esa zona, provocándote con toques ligeros. Fíjate en cómo te sientes al jugar con tus pezones mientras sientes placer entre las piernas. Fíjate en cómo cada movimiento y contacto con tu cuerpo te lleva a profundizar en el placer.

Ahora, quiero que vuelvas a subir lentamente hacia tu clítoris. Masajéalo con más energía. Puede que te des cuenta de que haces instintivamente algo específico... tal vez te frotas en círculos... o golpeando suavemente ese pequeño músculo sensible... Observa tus movimientos y presta atención a cómo experimentas ese placer.

Presiona tu clítoris una y otra vez. Utiliza tu humedad como lubricante. Espárcela sobre tu clítoris mientras acaricias su sensible piel sin parar. Ahora, desliza uno o dos dedos dentro de ti... Penétrate con la velocidad y la presión que desees... Intenta encontrar aquí una combinación cómoda de placer clitoriano y vaginal.

¿Qué sientes? Observa si tu cuerpo quiere que vayas más profundo... o más fuerte... o más rápido... o más lento. Sea cual sea la parte de tu viaje hacia el placer en la que te encuentres, abraza el calor que se acumula en tu interior. Deja que te invada. Deja que tu mente desconecte y escucha a tu cuerpo.

Cuando sientas que el placer aumenta, deja que te inunde. No te resistas. No intentes cambiar nada al respecto. Solo... siéntelo.

Quiero que sigas acariciando lentamente tu clítoris hasta que no puedas más. Hasta que tu cuerpo se retuerza y se estremezca bajo tus caricias. Aprovecha este tiempo que te has dedicado a ti misma y disfrútalo. Ahora voy a darte un tiempo a solas.Tiempo para explorar tu cuerpo y escuchar detenidamente lo que pueda estar diciendo.

“Te mereces este placer. Deja que se acumule hasta esa liberación que has estado anhelando.”

“Deja que tu cuerpo te guíe. Deja que te diga dónde y cómo quiere ser tocado.”

“Dedícale a tu cuerpo el tiempo y el cuidado que se merece.”

“Agradécete a ti misma haberle dado a tu cuerpo este regalo.”

Ahora tómate unos momentos para respirar. Inhala... Y exhala. Una vez más... Dentro... Y fuera.

Deja que la cálida sensación de tu placer te relaje por completo. Piérdete en este momento y permítete simplemente sentirlo, para asimilar el precioso regalo que te acabas de hacer a ti misma.Quizá quieras seguir explorando y escuchando tu cuerpo. O tal vez te gustaría quedarte tumbada disfrutando del placer. Decidas lo que decidas, espero que esta sesión haya sido relajante y útil para ti. Hay mucho más que aprender sobre nuestros complejos cuerpos, y nos encantaría guiarte en ese viaje.