En este audio porno mexicano, una joven bruja pide el permiso de la diosa para entrar en el aquelarre. Un trio lésbico muy placentero está reservada para estas brujas sexis en este audio erotico. Si tienes ánimos para el sexo oral, ASMR gemidos femeninos o erotismo lésbico, no te pierdas este audio relato.

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Qué tan intenso?

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La habitación está caliente y el aire es espeso y húmedo. Afuera, la ciudad empieza a calmarse, pero el suave sonido del jazz del bar de al lado sigue colándose por la ventana abierta.

La habitación está casi vacía, excepto por algunos cojines y mantas esparcidos por el suelo de madera y dos lámparas que emiten un cálido resplandor.

El humo del incienso se extiende en el aire, llenando la habitación de un olor terroso y especiado, y proyectando sombras que bailan sobre las paredes.

Solo estamos nosotras tres. Estamos sentadas con las piernas cruzadas en un círculo sobre el suelo de madera desgastado, con las rodillas casi tocándose, conectando cuerpo, mente y alma.

Sofía, tú y yo. Estamos las tres desnudas, como tenemos que estar para invocar a la diosa.

Nos manda que estemos vulnerables, honestas y abiertas. Sé que estás un poco nerviosa por el ritual. Me acerco y te doy un ligero apretón en la rodilla.

“¿Lista?”

“Eso creo.”

“Vas a disfrutarlo. Confía en mí.”

El ritual es un rito de iniciación para todas las brujas que deseen unirse a nuestro aquelarre. Las miembros experimentadas del aquelarre debemos participar para mostrar a la diosa que te hemos probado en todas las formas terrestres y queremos que te unas a nosotras.

Juntas, las tres invocamos a la diosa de la luz. Quien desee unirse debe pedir su bendición. Ella responderá, o con placer o con dolor.

Si está complacida contigo y te considera digna, inundará tu cuerpo de placer. Pero, si no te considera digna, bueno… no es nada agradable. Todavía recuerdo vívidamente la noche de mi iniciación.

Tuve tres orgasmos seguidos. Nunca había sentido placer así. Unimos las manos. Y tú comienzas.

“Diosa de la luz, invoco tu nombre…”

Eres poderosa, más poderosa que la mayoría. Pero a diferencia de muchas de las jóvenes brujas que entran por nuestra puerta, aún no eres consciente de tu poder.

Siento tu poder desde aquí, brotando de ti en olas. Me inunda y todo mi cuerpo se estremece de deseo. Intento mantener mis deseos personales separados de los rituales y hechizos que realizamos, pero…

Te ves muy hermosa en este momento, con la luz tenue que proyecta sombras en tu rostro. Inclinas la cabeza hacia atrás, cierras los ojos y respiras profundamente. Veo cómo una pequeña gota de sudor se desliza entre tus pechos.

Qué rápido. La diosa escuchó tu llamada y respondió casi inmediatamente…

Eso no es normal.

“Wow…”

Tus labios se mueven ligeramente, en silencio. Me pregunto qué se estarán diciendo la diosa y tú, cómo estás usando tu magia con ella…

¿Estás pintando bellas imágenes con tus palabras? ¿Estás haciendo promesas? ¿Suplicándole que te permita unirte a nosotras?

El lugar sagrado entre mis muslos palpita al pensar en mi propio ritual de iniciación, hace tantas lunas… y en el placer que me dió.

“La diosa parece complacida.”

Sofía parece tan cautivada por ti como yo. Ella también es increíblemente hermosa y poderosa. Pero no es como tú…

Tu pecho sube y baja un poco más rápido ahora. Tus dedos se clavan en mis palmas. Sea cual sea la decisión que haya tomado la diosa… está a punto de hacérnoslo saber.

Oh… ¿Qué fue eso? Miro a Sophia y veo algo especial. Puedo adivinar, por la expresión de su cara, que ella también lo siente.

Esto… esto nunca había sucedido antes. La diosa está compartiendo su luz con Sofía y conmigo también. Oh, se siente… tan bien…

Tu mano se aferra a la parte superior de mi muslo.

Joder.

El placer recorre mi cuerpo, irradiando desde donde tu mano me aprieta. Oh, Dios mío.

“¿Qué…?”

“¿Qué está pasando?”

“Yo… no sé…”

“Oh… Dios… mío!”

Tu cuerpo se precipita hacia atrás contra los cojines, como si te hubieran empujado. Me muevo hacia ti y Sofía hace lo mismo.

Tus puños se tensan sobre la manta que tienes debajo, agarrándola y tirando de ella mientras el placer se apodera de ti. Las dos nos sentimos atraídas por ti como un imán.

Tu cuerpo nos llama, nos pide que te toquemos. Mis manos se deslizan por tus muslos.

La sensación de tu piel bajo mis manos es eléctrica. La energía corre a través y entre nosotras. Tu mano se enreda en el pelo de Sofía y se inclina hacia delante y te besa apasionadamente. Sus dedos recorren tus pechos, tirando de tus pezones.

Arqueas la espalda, gimiendo contra su boca. Es como si yo pudiese sentir lo que tú sientes. Mientras veo sus manos en tus pechos, puedo sentir su tacto contra mi propio cuerpo.

Nunca he experimentado nada como esto antes. El mundo exterior queda completamente olvidado mientras caemos una dentro de la otra.

Me acomodo entre tus piernas con mis manos agarrando tus muslos. Me inclino hacia delante, acercando mi cara a tu dulce y almizclada vagina. Maldita sea, hueles increíble.

Tengo que probarte. Entierro mis labios y mi nariz en tus cálidos pliegues.

Oh… estás tan mojada. Mi lengua encuentra tu clítoris con facilidad.

Te retuerces y te contorsionas debajo de mí, moviendo tus caderas hacia mi cara. Tus labios siguen pegados a los de Sofía, mientras tu mano se introduce entre sus muslos.

“¡Ohh, si…, sí…!”

Ella se empuja contra tu mano y cabalga sobre tus dedos. Te separas del beso y giras la cabeza para mirarme. Tienes los ojos entornados, los labios hinchados y el ceño fruncido.

Oh, joder, te ves tan sexy cogiéndola… Te sostengo la mirada mientras chupo suavemente y paso la lengua por tu clítoris.

Muerdes tu labio inferior y vuelves a echar la cabeza hacia atrás, Tus caderas se agitan contra mí. Sofía te besa el cuello, con sus caderas aún rozándose contra tu mano.

La habitación zumba con nuestro placer combinado. Los sonidos de nuestros gemidos llenan el espacio. Me encanta tu sabor.

Lamo tus jugos, leyendo tus movimientos y reduciendo la velocidad para prolongar tu placer, provocándote con pequeños lametones y besos.

Lentamente, me alejo y llevo mis dedos a tu entrada. Te empujas hacia mí, instándome a entrar dentro de ti.

Quiero darte exactamente lo que quieres. Deslizo dos dedos lentamente dentro de ti. Joder, estás tan caliente y sedosa.

“Ohhh, dios, ¡sí! ¡Justo así!’”

Veo que tu mano se agita contra el coño de Sofía mientras te meto los dedos.

“Ohhh, coño, sí, sí, ahí, justo ahí…”

Ohhh, Dios, sí. Ohhh, mierda, sí. Se siente tan bien cogerte.

No puedo imaginar lo que estás sintiendo ahora mismo… La diosa abrazándote, Sofía follándose tu mano, yo cogiéndote... Acaricio mi clítoris de lado a lado, aplicando presión y luego soltándose, acercándome cada vez más al límite.

Nos retorcemos la una contra la otra, como si una sola fuerza nos recorriera y nos conectara. Ustedes dos se ven increíbles con los labios de ella apretados alrededor de tu pezón, mientras ella se aprieta contra la palma de tu mano.

De repente, puedo sentir a la diosa. Está aquí con nosotras.

Puedo sentir su placer y su euforia por el regalo que nos ha concedido. Es cada vez más fuerte…

Mis rodillas se sienten débiles… Estoy tan cerca…

“Oh… Diosa... ¡V-voy… a… acabar…!”

“M-mierda, sí, Diosa...”

Mi visión se vuelve blanca. Ola tras ola de placer comienza a recorrer mi cuerpo. Me derrumbo contra ti.

“Me estoy corriendo, oh D—”

Nuestros corazones laten al mismo ritmo. Todo mi cuerpo se estremece con un placer que nunca antes había conocido.

La habitación vuelve lentamente a aparecer y mi cuerpo comienza a relajarse. Nos tumbamos jadeando todas juntas. Siento la presencia de la diosa entre nosotras, su toque etéreo como una pluma contra mi piel.

“Entonces… ¿la diosa está complacida?”

“Sí, creo que podríamos asumirlo.”

Te miro y sonrío, Joder, la mirada de tus ojos dice tanto.

No puedo evitar esperar que encuentres el camino a mi cama esta noche. Vuelvo a apoyar la cabeza en tu muslo, agotada.

“Bienvenida al aquelarre.”