En este emocionante relato erótico de audio porno, estás en una cita con un chico que realmente te gusta. Te invitó a tomar una copa después de cenar. Mientras te trae una copa de vino, deambulas por su apartamento, cuando encuentras un cajón lleno de juguetes sexuales. Uno de ellos es un juguete anal.

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Qué tan intenso?

14 MINS

Voices:

Emma

Idioma:

Es

Español

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Es la primera vez que entro en su apartamento y me siento un poco nerviosa. Es una fase emocionante. Nos estamos conociendo. Y justo ahora, técnicamente estamos en una cita.

Él realmente me gusta mucho. Me invitó a tomar una copa después de la cena y, por supuesto, le dije que sí. Quería ver dónde vivía, dónde dormía, dónde quizás un día podríamos... ya sabes...

Se ofreció a traerme una copa de vino y yo acepté inmediatamente. Sólo para relajar un poco los nervios.

Me paseo por su apartamento, explorando cada rincón de su territorio mientras está ocupado en la cocina. Me topo con una biblioteca en su sala. Hay adornos, fotos enmarcadas y algunos figurines. No estoy pensando en nada en el momento en que abro uno de los cajones solo para echar un vistazo dentro.

No sé qué esperaba encontrar. Un mazo de cartas, tal vez. Algunos bolígrafos viejos y artículos de oficina. Pero nunca esperé encontrar... esto...

Una gaveta llena de juguetes sexuales. Me sonrío y rebusco entre los distintos artículos. Todos son bastante comunes, excepto por... este. Lo que sea que sea esto. Es pequeño y cabe en la palma de mi mano. Es muy suave al tacto, negro, y hecho de algo como silicona, creo... La parte superior es una pequeña punta redondeada que se va ensanchando hasta convertirse en un gran bulbo. ¿Qué es esta cosa?

De repente, él aparece detrás de mí, con una sonrisa de oreja a oreja, y me quita esta cosa de las manos.

“¿Sabes qué es esto?” me pregunta, sin soltar de sus labios esa sonrisa cómplice. “Es un juguete anal.”

De repente sus dedos se entrelazan con los míos y me lleva a otra habitación. Su cuarto. Mi vagina se contrae de deseo. El juguete sigue en sus manos mientras se sienta en el borde de la cama y me hace acercarme a él. Mi corazón está martillando en mi pecho. La curiosidad atraviesa mi cuerpo. Quiero aventurarme con él.

“Quítate la falda.” me indica. “Sube a la cama.”

Las yemas de mis dedos tiemblan con anticipación mientras me quito la falda y me pongo en cuatro a su lado. Se vuelve hacia mí y me besa suavemente, mientras su mano acaricia la delicada curva de mi culo. Lentamente, me baja las pantis de encaje negro hasta los tobillos y yo las pateo a un lado de la cama. Mi anticipación se incrementa exponencialmente cuando él se pone a buscar algo en el cajón de la mesa de noche, detrás de él. Saca una pequeña botella de líquido transparente.

Exprime unas gotas en la palma de su mano y las frota por todo el juguete. Hace recorrer el juguete por la parte baja de mi espalda y lo desplaza sobre mi estrecho y apretado culo. Lo desliza dentro de mí lentamente, muy lentamente, y me penetra con su suave y grueso volumen…

No se parece a nada que haya sentido antes. Mis músculos interiores se agarran con fuerza a ello e inclino mis caderas hacia adelante y hacia atrás.

“¿Se siente bien?”

Supongo que lo tomará como un sí. Me da unos momentos para acostumbrarme a la sensación antes de arrastrarme a mi lado en la cama. Se acuesta a mi lado y presiona sus labios suavemente sobre los míos. Su lengua explora mi boca mientras yo jadeo en la suya.

Hmmm, se siente tan bien ser penetrada sin cesar, experimentar esta nueva sensación. Es casi como si estuviera redescubriendo el placer de nuevo por primera vez. Sus manos juguetean con mis caderas desnudas, trazando pequeños patrones hacia arriba y hacia abajo por mi abdomen, antes de finalmente descender a mis pliegues húmedos. Los empuja para abrirlos, deslizando un dedo dentro y jugando muy suavemente con mi clítoris. Oh, dios. Hmmm, qué bien se siente.

Hay tantas sensaciones al mismo tiempo. Siento que no puedo concentrarme en ninguna de ellas. Todo lo que reconozco es un placer que derrite mi mente.

“Estás completamente mojada”, me murmura en el oído.

“C-cógeme, por favor, cógeme.”

Aprieto las sábanas dentro de mis puños mientras él se quita los pantalones para sacar su dura y palpitante verga de sus calzoncillos. Se desliza perfectamente dentro de mí.

“Oh, dios mío. Hmmm.”

“Esto es…”

Apenas puedo formular palabras en mi mente. El placer se ha apoderado de mí por completo. Doblo mis caderas hacia adelante al ritmo de las suyas, con mis manos sujetándose fuertemente de sus lados. El juguete anal me sigue estimulando por detrás mientras su verga se encarga de mi frente. Me coge con golpes expertos, subiendo y bajando contra mis caderas. Esta doble penetración... Me gusta tanto, mierda. ¿Cómo es que nunca había usado un juguete como este antes?

“Por favor, no pares. Por favor, no pares.”

Él sigue cogiéndome, eventualmente bajando su boca hasta mis pezones y provocándome con sus dientes. Su verga se siente tan bien dentro de mí, presionando contra mi sensible punto G. Me coge perfectamente fuerte, perfectamente rápido. Estoy completamente deshecha.

Ahhhh, gimo en su cara a medida que el calor comienza a acumularse en mi interior.Puedo sentir un orgasmo creciendo, amenazando con explotar. Lo agarró con más fuerza porque no puedo pronunciar las palabras. Mis brazos y piernas tiemblan y mis manos se abren al soltar un grito silencioso. Entonces, sucede…

Un chorro se filtra de mí como si un grifo se hubiera abierto. Un temblor sacude mi cuerpo de la cabeza a los pies y un montón intensos gemidos salen de mi boca. Jadeó buscando aire como si hubiera estado bajo el agua demasiado tiempo. Un charco de humedad mancha las sábanas debajo de mí. Oh, Dios mío. Nunca me había venido tan intensamente en toda mi vida.

Se queda viéndome con esa sonrisa depredadora y me derrito bajo su mirada.

“¿Cómo? ¿Cómo lo hiciste?”

“No puedo llevarme todo el crédito. El juguete es bastante bueno, ¿verdad?”

Asiento con la cabeza, pero no puedo decir nada más. En cambio, enrosco mi cuerpo y dejo que las olas del placer me recorran. Llevo mi mano hacia atrás y lentamente giro el juguete antes de sacarlo. Me pregunto cuántos otros juguetes habrá por ahí que puedan llevarme a tales niveles de placer. Mmmm, estiro la mano y cojo la suya, ¿quizás nuestra próxima cita pueda ser en una tienda de juguetes sexuales?