En esta romántica audio porno, una pareja se ve atrapada por la nieve en el Día de San Valentín. Sin embargo, la noche no está arruinada; en cambio, se entregan a algunos juegos previos, conversaciones sucias y una noche apasionada para hacer el amor. Si tienes ánimos del mamadas, el sexo oral y el erotismo, entonces escucha este audio erotico en español.

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Qué tan intenso?

14 MINS

Idioma:

Es

Español

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¿Todavía está nevando?

Joder. Mañana será imposible llegar a cualquier sitio.

Ay, qué decepción que se haya cancelado nuestra cita de San Valentín. Los astros se habían alinearon por fin.

Íbamos a cenar por San Valentín por primera vez desde hace mucho tiempo. Los dos vamos liados por el trabajo durante meses, por no hablar del hecho de que no tengo las fuerzas para salir así tal cual.

Anoche me acosté con el cielo despejado y mucha ilusión.

Hoy me he despertado y el coche de mi marido está cubierto de nieve. Bueno, tendré que aprovechar lo más que pueda. Además, aquí dentro nos lo podríamos pasar muy bien…

“No hace mucho frío aquí, ¿verdad? ¿Necesitas tus guantes de compresión?”

“No te preocupes. Estoy bien con la manta.”

“Pues, si estás segura.”

¿Cómo es que tengo tanta suerte de estar con él? Parece ridículo, pero no se me ocurre un mejor marido, incluso en mis sueños.

Todos mis ex son unos auténticos gilipollas listos para dejarme tirado a la primera oportunidad.

Pero él… A él nunca le ha importado cuando necesito un poco de ayuda por mi discapacidad. Siempre me cuida. Siempre soy su prioridad.

“No aguanto más… ¿Qué hay en la bolsa?”

Oh, por dios. Se me había olvidado el regalo de San Valentín que le compré. Iba a dárselo en el restaurante tras la cena, pero los planes se han cancelado.

“¿Qué, esa bolsa? ¿Crees qué es para ti?”

“Ah, ¿qué no? ¿Es un regalo de reyes que han entregado tarde?”

“Pues, no sé. Supongo que tendrás que abrirla.”

Cómo me encanta su sonrisa. Y el regalo es para los dos, así que… espero que le guste.

“Estás sospechosamente emocionada. ¿Debería preocuparme?”

“¡Ábrela!”

“Voy, voy, la abro.”

“Ah… Dos cajas. ¿Y qué habrá ahí dentro?”

“Ay, Dios. Un pene… ¿de chocolate?”

Levanta el pene de chocolate a escala real de la caja y recorre las venas con sus dedos.

“Pues… Es muy realista.”

“Mm. Y parece muy rico.”

Se lo quitó de las manos y lo recorro de arriba a abajo con un dedo. Lo lamo lentamente, mirándole a los ojos mientras.

“Mm, sí que está rico. Una lástima que no lleve caramelo.”

“Yo… ah…”

Está inquieto, solo un poco, pero ya sé que está excitado. Se mueve un poco de un lado al otro, y su mano sobrevuela sobre su entrepierna.

Planto mis labios en la punta de la polla de chocolate. Y él empieza a frotar los vaqueros, despacito.

“¿Y cómo sabe?”

El tono de su voz me dice que se está poniendo cachondo. Me encantan las conversaciones calientes con él. Y lo hace tan bien.

“Mmm.”

Quito los labios de la punta del pene durante un instante. Y luego me lo meto profundamente en la boca.

Saca su polla de los vaqueros y… Ya está bien dura.

La acaricias suavemente, arriba y abajo, lentamente…

Vuelvo a meter la polla de chocolate, introduzco un poquito más y cierro los ojos mientras muevo mi cabeza arriba y abajo. Casi toca la parte trasera de mi garganta.

La entrepierna me está ardiendo. Y joder, qué guapo está tocándose.

Su cara sonrosada, los movimientos de sus caderas…

Retiro mis labios de la polla de chocolate.

“¿Te gusta?”

“¿Cómo podría evitarlo? Y cuando me miras así…”

Abro la boca para deslizarlo entre mis labios una y otra vez…

Entra y sale… Mojado y empapado…

“Joder, cari… Joder, estás tan guapa…”

Basta de los jugueteos con el chocolate. Creo que los dos estamos listos para lo siguiente.

Dejo que las mantas se caigan al suelo y me levanto.

Me mira con lujuria y le devuelvo la mirada. Lo deseo tanto.

Me duelen las manos del frío, y me duele el cuerpo por no estar bajo la manta, pero… A la mierda.

Me quito la camiseta y la tiró al suelo.

“Me gusta el chocolate, pero… Prefiero algo auténtico.”

“Joder… Yo también.”

Abro la cremallera de mis pantalones y me los quito, junto con mis bragas. Su polla es larga y dura en mis manos. Ya sale algo de líquido preseminal de la punta y con el pulgar lo unta en el glande. Lo necesito dentro de mí… Ahora mismo.

“¿Qué estás esperando?”

“Nada.”

Abre las piernas y se inclina en el sofá para que yo tenga espacio.

Estoy de pie junto a él, lista para montarlo. Poco a poco… Bajo despacio, apoyándome en sus hombros.

“Cuidado.”

“No te preocupes, estoy bien. Oh…”

Joder, está completamente dentro de mí.

Oh, Dios. Estoy tan llena…

Nos sentamos tranquilos un momento.

No me pongo arriba mucho, y a veces resulta duro para mi cuerpo. Se inclina hacia mí y me besa con amor. Siempre es tan dulce, pero nunca condescendiente.

Joder. Lo quiero tanto.

“Mm, tus labios saben a chocolate. ¿Estás lista?”

“Sí.”

Lo quiero duro y rápido, pero mis caderas ya se quejan con un dolor sordo. Maldito sea mi dolor crónico.

Pero mi coño se siente tan bien, estoy tan llena de él.

No importa lo cachonda que esté, tengo que ir poco a poco… Pone sus manos en mi cintura, y me mantiene estable mientras me muevo a mi ritmo.

“Ah, sí, joder, sí, así…”

“¿Así está bien?”

“Sí, amor. ¡Sigue, sigue, así!”

Me muevo sobre él y sus caderas me buscan.

Me está apoyando y toma la mayoría del peso. Se asegura de que no me esfuerce demasiado.

Mi marido es tan sexy y cariñoso.

“Más rápido.”

“¿Más rápido? Vale. Si, más rápido, más rápido.”

Oh, sí, ¡está totalmente dentro de mí! ¡Y se siente tan increíble!

“Deberías estar encima más a menudo…”

“¡Cuándo quieras, cariño! ¡No pares!”

“Oh, oh, joder…”

Díos mío, no aguanto mucho más… Se siente tan jodidamente bien…

Mi clítoris… Toca mi clítoris…

Ya sabe justo lo que quiero y pone el puño contra mi cuerpo. Me estimulo con sus nudillos mientras nos follamos.

“Ah, sí, sí, joder… ¡Sí! ¡Sí!”

Nos besamos desesperadamente. Siento el calor de su cuerpo, aún lleva suéter. Veo el sudor en su cuello.

“Casi… Estoy cerca…”

Me muevo para tener el clítoris alineado perfectamente con sus nudillos…

“Yo también, cariño…”

“Me vengo, ¡no pares! No pares, no pares…”

“Creo que me voy a correr…”

“¡Sí, sí!”

Se corre dentro de mí y siento que mi cuerpo se tensa. Me voy a correr… Me muevo contra sus nudillos…

Nos abrazamos para mantener el equilibrio mientras recuperamos nuestras fuerzas.

Las caderas y piernas me van a matar mañana, pero dios mío valió la pena.

Me mira y sonríe avergonzado. Siempre me mira así después del sexo, como si no me hubiera follado tan bien hace menos de un minuto. Es demasiado humilde.

“Pues… Las cosas se han intensificado muy rápido.”

“Ya. ¿Te ha gustado el pene de chocolate, entonces?”

“Y sabe bien.”

“Igual deberíamos establecer una tradición, ¿no? No saldremos en San Valentín a partir de ahora. Nos lo pasamos mucho mejor en casa.”

“Así es. Felíz San Valentín, amor.”