
Este audio erotico en castellano es justo lo que hace falta para una temporada espeluznante. Estás conduciendo pero te detienes en un túnel por un desconocido guapo y misterioso y acabas follando con él en tu coche. Si te gusta la idea de tener sexo con un fantasma o un desconocido (o ambos), ¡no te pierdas este audio porno especial de Halloween!
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Mm, este viaje se me hace más largo cada vez que bajo. Sobre todo este túnel.
Cuando pienso que la salida está cerca, sigue y sigue…
Era fácil volver al pueblo antes, cuando todavía estaba en la universidad, pero ahora… ahora me cuesta.
A lo mejor me parecía más fácil antes porque subsistía a base de bebidas energizantes…
Estoy agotada.
Menos mal no tengo uno de estos coches nuevos que te obliga a parar cuando detecta que estás cansada. Ya sé que no es lo ideal seguir conduciendo, pero… es que quiero llegar hoy. Dicho eso, llegar antes significa tener que escuchar a mi madre antes, de como se me está pasando el arroz y cómo es que todavía no tiene nietos… ya.
No es justo que me reproche no tener hijos a mí pero a mi hermano no. Lo sé, tengo 31 años y estoy soltera. A mí también me gustaría follar un poco más, pero—
“¡Joder!”
Ostras, pero el coche ese ha aparecido de la nada. ¿Cómo se le ocurre aparcar en medio de un túnel?
“Por favor… Vas a provocar un accidente o algo. ¡Vamos!”
Mierda, ha bajado alguien. Estará cabreado conmigo por tocar el claxon y viene a gritarme… Espera, creo que se ha averiado su coche.
Está… ¿Viene aquí? Sí, ahí viene.
Y… ¿sonríe? No sé, yo no sonreiría si fuese yo. Igual solo va a pedir ayuda.
Me cago en… Pues espero que no sea uno de esos asesinos en serie..
“Buenas noches.”
Mm, lleva el pelo corto y una barba de tres días. No está nada mal.
“Disculpe, es que tengo problemas con mi coche.”
“No es el mejor sitio para tener un fallo de motor.”
“Ya, aquí no tengo cobertura.”
“Pues no me sorprende. Puedo… ¿Puedo hacer algo para ayudar?”
“¿Me puede llevar a la salida del túnel? Allí tendré cobertura para hacer una llamada.”
“Bueno…”
“Por favor, llevo más de una hora esperando y usted es la primera que ha pasado por aquí.”
“Se la agradecería, de verás.”
Sé que no tiene ningún sentido, pero tiene unos ojos muy tiernos y me da la sensación de que no me va a hacer ningún daño. Ya se ha hecho tarde y no me gusta la idea de dejarlo aquí. Podría seguir conduciendo y llamar a un servicio de grúa, no tardarán mucho. Pero… no quiero dejarlo solo…
“Vale, pues sube. Pero, por favor, no me trates de usted.”
“Muchas gracias. En serio, me has salvado.”
Mm, huele raro. Huele a humo, pero más bien a una hoguera que a cigarrillos.
Cuando lo miro, tiene los ojos fijos en el horizonte, sin desviar, hacia el túnel sin fin.
Las luces pálidas del techo nos iluminan cada pocos segundos.
Pero por dios, es tan guapo… Tiene la mandíbula pronunciada, la nariz prominente, los ojos claros… y aún así, tiene un aspecto suave. Hay cierta tristeza en sus ojos.
“¿A dónde ibas?”
“A casa.”
“Pero ¿dónde vives? Si está cerca, te puedo llevar—”
“No, no, está demasiado lejos.”
“Ah. Pues vale.”
Genial. Sin cobertura.
Y ahora sin radio. Maldito túnel…
Bueno, supongo que tendré que aguantar este silencio tan incómodo. El túnel se extiende sin fin hasta converger en un punto negro en la distancia, un punto donde nunca llegamos.
No entiendo por qué, pero… Lo miro de nuevo. Esta vez, me está mirando a mí.
Sus ojos son tan claros… Casi como el hielo. Lo he pillado mirándome pero no ha apartado la vista. Joder, tengo que mirar la carretera.
“¿Estás… bien?”
No me contesta. Solo me sonríe… solo un poquito… y luego mira hacia delante de nuevo. A ver, cada vez me parece más probable que sea un asesino. Pues ya es un poco tarde si ha subido para matarme.
Está bien. Todo estará bien. Tiene los ojos muy tiernos.
Ya está la salida del túnel. Por fin.
Este momento siempre ha sido mi parte favorita de volver al pueblo, cuando salgo de la montaña y me traga la noche. Hoy… hoy se siente un poco diferente.
“Aquí, puedes para aquí.”
“¿Aquí? Pero a uno kilómetros hay una gasolinera—”
“Aquí es perfecto.”
“¿Estás seguro? No me importa llevarte a la—”
“No te preocupes. Aquí está bien.”
“Ahora yo tengo cobertura, así que espero que tú también.”
“Seguramente.”
Sus ojos son tan fascinantes. No he visto otros iguales. Y su sonrisa, suave y pequeña…
Llevo bastante rato mirándolo pero no me puede apartar la vista…
Cuando lo miro, me transmite una gran sensación de paz, como si una voz me susurrase que todo va a salir bien.
“Muchas gracias. Te lo agradezco.”
“No hay de qué…”
Se acerca un poco hacia mí. Gira en el asiento para mirarme bien… ¿Qué está pasando…?
Sus labios… su piel… está fría. Como bañarme en un lago helado. Pero… se siente bien.
“Espera…”
“Buena idea.”
Lo agarró de su chaqueta y lo llevo hacia el asiento de atrás. Sus labios no se apartan de los míos mientras pasa al asiento de atrás.
Me tumbo boca abajo sobre el asiento y él se pone encima. No tenemos mucho espacio… pero mejor aquí que en el asiento delantero.
Me desliza la mano por debajo de mi sudadera. Sus manos están congeladas y me pone la piel de gallina.
Me acaricia los pezones suavemente con sus dedos fríos…
“Déjame… déjame quitarte estos. Ahora te toca…”
“Sería lo justo, ¿no?”
“Eres preciosa…”
Sus manos bajan por mi cuerpo, acercándose cada vez más a mi entrepierna. Me acaricia los muslos con movimientos lentos y suaves…
“Tócame…”
“Fóllame…”
“¿Eso quieres?”
“Sí… por favor, sí…”
“¿Lista?”
“Sí…”
“Así, así es… justo ahí… frota mi clítoris…”
“Ahora más—más lento. Ohh, así, lento…”
“¿Así te gusta?”
“Sí que me gusta… sigue así… no pares…”
Le agarro el culo para que se introduzca en lo más profundo de mí. Las ventanillas están totalmente empañadas.
“Me voy a correr…”
Ostras… Cierro los ojos y me relajo bajo el peso de su cuerpo. Su aliento me está enfriando el cuello.
No me lo puedo creer. No soy así… No sé cómo ha pasado esto… Me quedo sin palabras…
Respiramos juntos pegados así… y durante un momento, tengo la sensación de que ya no estoy en el mundo real…
Y percibo un olor… un olor de humo… de madera quemada…
“Gracias…”
“Mmmm..”
¿Qué ha sido eso?
Estoy… estoy sola. En el asiento del conductor. Con la ropa puesta.
“Disculpa, ¿te encuentras bien?”
Jo, pero qué frío hace aquí.
“¿Te encuentras bien? ¿Estás herida?”
“¿Qué? No, no, estoy bien…”
“¿Qué haces aquí sola?”
“Bueno… Tenía un pasajero… Llevaba a un chico. Había sufrido una avería y—”
“¿Un chico?”
“Sí… sí, me he dormido y… y se ha ido.”
“Habéis pasado por el túnel, ¿no? ¿Habéis visto el accidente?”
“¿Accidente? ¿Qué accidente?”
“Te lo has perdido. Uno de los peores accidentes que he visto.”
“El coche fue destruido por el fuego. Parece que había un pasajero pero no ha sobrevivido. Qué suerte que no lo hayas visto.”
El coche en el túnel… Y el olor del humo…
¿Ha sido un sueño? No, no puede ser…
Tengo que pensar… A ver si recuerdo…
Pero cuando cierro los ojos, solo veo ojos claros como el hielo… y luego, nada…