En este relato erotico en español, un chico llama a su novia por teléfono para decirle guarradas y ponerle caliente antes de dormir. Si te gusta el audio porno en mexicano, escucha esta historia de masturbacion narrado por actores de doblaje profesional.

Leer Más

Qué tan intenso?

12 MINS

Voices:

Alex

Idioma:

Es

Español

English

Français

Leer historiaOcultar historia

Ya terminé de limpiar la cocina y estoy casi listo para irme a la cama. No he hablado contigo desde ayer y la casa se siente muy vacía sin ti.

Viajas regularmente por cuestiones de trabajo, que te llevan a explorar nuevos lugares y experiencias.

No es fácil para mí estar sin ti, pero son solo unos días y me encanta ver tu sonrisa cuando regresas.

De repente, mi teléfono vibra en mi bolsillo trasero. Y mi corazón se detiene por un segundo cuando veo tu nombre en la pantalla.

“Hola, hermosa. Qué bien se siente oír tu voz.”

Me dices que ha sido un largo día de trabajo entre reuniones y entrevistas. Y que necesitas desconectarte de todo eso. Puedo notar que te hago tanta falta como tú a mí. Ya no sé qué hacer aquí tan solo. Me encantaría estar ahora mismo allá, contigo y poder masajear tu espalda como tanto te gusta.

“Eso es lo que más desearía en este momento”, me susurras.

Pero me dices que te tranquiliza la idea de que pronto estarás en casa sintiendo mi calor.

“Yo no sé si pueda esperar tanto”, te digo. “Creo que voy a tener que tocarme mientras hablo contigo y pretender que estás aquí a mi lado”.

Oigo algo de sorpresa en tu voz.

Quieres saber más.

Te pregunto qué llevas puesto y te pido que poco a poco te vayas desvistiendo. Describiendo cada uno de tus movimientos.

Me dices que hace un poco de frío en tu habitación de hotel y tus pezones se endurecen mientras te quitas tu sostén de seda.

“Juega con tus pezones”, te pido.

Lanzas un suave gemido al auricular y me imagino tus senos perfectos que me fascinan.

Puedo oír tu respiración haciéndose cada vez más fuerte. Debe ser porque te estás excitando muy rápido.

“Pellízcalos. Apriétalos entre tus dedos. Jálalos un poco y ponlos duros, como si yo estuviera haciéndolo.”

Me dices cuánto te excita jugar con tus senos, pero ya lo había notado por el jadeo en tu voz. Pongo la mano sobre mi entrepierna y froto mi verga sobre la tela de mis pantalones. Me los quito y los dejo tirados en el piso de nuestra habitación.

Ni me intereso en quitar el cubrecama y me recuesto boca arriba. El cuarto está oscuro excepto por un tenue rayo de luz de luna que entra por la ventana.

Mi erección se hace más sólida con cada segundo que pasa.

“¿Te estás mojando, preciosa?”

Tú gimes en aprobación.

Me doy cuenta de que amas el sonido de mi voz dominante. Esperas sin soltar aliento mis próximas instrucciones.

“Tócate. Acaricia tu vientre muy lento hacia abajo y separa tus labios con tus dedos.”

Aprieto mi miembro y lo siento latir con deseo.

Te digo que me pongo durísimo pensando en tus dedos jugueteando con tu vulva caliente y húmeda. Me saco los bóxers y empiezo a tocarme. Un solo jalón y mi pene chorrea unas gotas.

“Juega con tus dedos en tu vagina, preciosa. Suave y lento, como siempre lo hago. Quiero oírte disfrutando.”

Tu voz es tan aguda y jadeante mientras acaricias tu delicada vulva. En ese momento, me sugieres algo para aumentar tu placer. Quieres masturbarte con el nuevo vibrador que compraste. Siempre llevas uno contigo cuando viajas.

“¡Qué idea tan genial! Tienes tu vibrador ahí. ¿Quieres follarte con él?”

Oigo la emoción en tu voz. No puedes esperar para meter ese juguete dentro de ti.

“Muy bien, preciosa. Préndelo y comienza a jugar con él.”

¡Hmmm!, es tan excitante oírte gimiendo al teléfono. Suenas como si te estuvieras volviendo loca, como si fueras a explotar si no acabas de una vez.

“¿Te gusta? ¿Te gusta como se siente el roce? ¿Se siente bien, no?”

Estoy demasiado excitado. El calor va subiendo por todo mi cuerpo. Hasta mi respiración está saliendo caliente de repente.

Me concentro en sentir la piel suave y firme de mi verga. Es como si estuvieras justo aquí conmigo. Pasando tu mano desde la base hasta la punta de mi miembro erecto.

Tus gemidos se hacen más agudos y más frecuentes. Me suplicas que te diga qué hacer ahora.

“Mételo. Ponlo adentro. Déjame oír cómo gozas de placer. Juega con tu vagina...”

Tus suspiros de placer se van intensificando. Ya gritas de placer.

Me dices lo mucho que quieres acabar.

Me imagino tus senos perfectos rebotando con cada movimiento del vibrador. Me imagino la punta vibradora penetrando tu sexo húmedo y caliente. Me imagino tus paredes internas apretándose con fuerza alrededor del juguete.

Me masturbo cada vez más rápido mientras tu voz tiembla y se estremece.

Quieres acabar, pero todavía no te voy a dejar. Solo pienso cuánto quisiera estar contigo en estos momentos. Quisiera tener tus labios calientes alrededor de mi verga ahora.

“Hmmm, preciosa… Sigue tocándote. Sigue metiéndote ese juguete hasta adentro. Suave, lento y luego rápido, fóllate con él.”

Estás a punto de acabar. Se te oye en la voz. Me ruegas para acabar. Me ruegas que te lo diga.

Mi verga está demasiado dura. Está goteando como una fuente. Estoy a punto de explotar.

“Acaba hermosa. Descarga toda esa energía contenida y disfruta.”

Escucho tus jadeos de placer que me excitan aún más. Puedo oír tu cuerpo completo descargándose con los últimos gemidos. Estás acabando.

Yo estoy tan cerca del orgasmo también.

Casi llego.

Mi verga late con deseo y me empiezo a tocar solo la punta.

Mi semen estalla chorreando dos enormes cargas que cubren el interior de mi mano. Mi cuerpo queda agotado sobre las suaves sábanas de nuestra cama.

“Me hiciste acabar tan duro.”

Suspiro. Estuvimos ahí compartiendo nuestros deseos, nuestros placeres, pensando en el uno por el otro, y eso nos excitó aún más.

“Te amo, mi vida. No puedo esperar a que vuelvas conmigo”, digo con un quejido de placer.

No puedo esperar para follarte en persona, para que sientas todo el placer que quieras y me hagas venir como tú sabes.

Desearía que estés aquí conmigo, pero creo que puedo esperar hasta mañana para tenerte entre mis brazos.

Me das las buenas noches y te digo que te prepares para un orgasmo en el momento en que cruces la puerta de nuestra casa mañana.

Después de colgar el teléfono, me quedo acostado en nuestra cama disfrutando la sensación de calor y placer que me recorre el cuerpo.

Es tan difícil estar separado de ti, pero fue tan excitante imaginarte y escucharte gimiendo a través del teléfono.

Me encanta que probemos algo nuevo siempre y que nos dejemos llevar.

Sin darme cuenta, me vence el cansancio y me quedo soñando con tu regreso y el placer infinito que vamos a compartir.