En este audio porno relato, Lucía visita Cali durante un par de días para presentar su investigación en una conferencia. En vez de reservar una habitación de hotel en el centro de la ciudad, su mejor amiga la contacta con una antigua compañera de clase que vive en Cali. Se suponía que iba a ser solo un lugar para dormir, pero Lucia se siente extremadamente atraída por la dueña de casa (quien es además la ex de su mejor amiga). ¿La atracción es mutua? Descúbrelo en esta historia de sexo LGBT.

Leer Más

Qué tan intenso?

18 MINS

Idioma:

Es

Español

English

Leer historiaOcultar historia

Palmeras. Luz del sol constante. Gente atractiva en cada lugar que miras. Sí, me puedo acostumbrar a esto. Es mi primera vez en Cali. De hecho, es mi primera vez en Colombia.

Como nacida y críada en Buenos Aires, la verdad nunca había visto una ciudad como ésta de eterno verano. Ya me estoy arrepintiendo por no tomar algunos días extra de vacaciones para explorar la ciudad algo más. Desgraciadamente, estaré en la ciudad por solo dos noches. Sin mencionar, que la mayoría de ese tiempo lo emplearé en la Conferencia de Neurociencias donde presentaré mi investigación mañana.

Normalmente, mi universidad me pagaría para quedarme en un hotel, pero esperé hasta el último momento para reservar mi alojamiento. Entonces, nada de hoteles lujosos en el centro de la ciudad para mí. No. Esta vez, estoy buscando alojamiento compartido.

Afortunadamente para mí, fuiste lo suficientemente generosa para ofrecerme tu sofá cama por un par de noches. Lo más divertido es que… Sos la ex novia de mi mejor amiga. Vos y yo nunca nos hemos conocido en persona, pero escuché mucho sobre vos por Carmen. Por supuesto, ustedes cortaron hace algunos años atrás.Aparentemente debido al hecho de que vos estás afuera a todas horas de la noche debido a tu prometedora carrera de DJ.

Mi taxi se detiene justo afuera de un edificio rosa salmón rodeado de palmeras. Tomo mi maleta y corroboro la dirección para asegurarme que estoy en el lugar correcto. No estoy segura por qué, pero me siento un poco nerviosa parada afuera de tu departamento justo ahora. Sé muchas cosas íntimas sobre vos. Como por ejemplo, que tenes un tatuaje de una orquídea a la altura de las costillas. Y que vos y Carmen siempre tenían sexo los domingos por la mañana.

Carmen siempre solía decir que eras increíblemente caliente. Supongo que estoy a punto de averiguar si estaba exagerando o no.

“Hey, tú debes ser Lucía. Entra. Sientete como en tu casa.”

Wow. Entonces, Carmen no estaba exagerando. Se te ve muy segura y desenvuelta mientras me dejas entrar. Pero no es forzado ni artificial. Puedo decir que por tu forma de ser estás completamente satisfecha con vos misma.

“Entonces, ¿tú eres la mejor amiga de Carmen? Oí mucho sobre ti cuando ella y yo salíamos.”

Siento calor en mis mejillas cuando me miras. No sé por qué, pero hay algo en tu mirada que es... realmente penetrante.

“Sí, bueno...Escuché algunas cosas sobre vos también.”

“Oh, ¿si? Todas cosas buenas, espero.”

Me conduces hacia un sofá cama de tres plazas sobre el que hay un par de mantas y una almohada... Dejo mi maleta en el suelo y me siento. Es tan bueno poder relajarse después de un día tan largo

“No es mucho, pero te prometo que estarás cómoda en este sofá. De hecho pienso que es más suave que mi cama.”

“En verdad aprecio que me dejes quedarme acá. Espero que no sea un problema.”

“Ningún problema. Debes estar agotada después de tu viaje de hoy. Si deseas, ya no te molesto más y te doy algo de privacidad.”

Tenes razón. Estoy agotada. Pero tu presencia es extrañamente aliviadora y en realidad no me molestaría alguien con quien hablar después de viajar todo el día.

“No hay necesidad. De hecho, me encantaría la compañía.”

“Ey, ¿quieres una cerveza?”

Con mucho gusto acepto y me acomodo en el sofá mientras vas hacia la cocina. Mis ojos están instintivamente atraídos por tu trasero y me tomo un momento para apreciar tu cuerpo. Hay algo realmente cautivante en vos. Pienso que probablemente es el hecho de que seas la ex de mi mejor amiga, pero también podría ser el balanceo de tus caderas mientras caminas o el tono de tu voz. Tu camisa blanca está desabotonada justo lo suficiente para revelar un par de cadenas de oro sobre tu pecho. Dios, me encanta cómo se ve.

“Entonces, ¿estás en la ciudad por una conferencia o algo así, verdad?”

“Sí. No es nada muy emocionante. Estoy presentando algo de mi última investigación.”

Tus ojos descaradamente viajan a través de mi cuerpo entero, mirándome de arriba a abajo, contemplandome. Comienzo a estremecerme un poco. Quizás es la cerveza... pero solo he tomado unos pocos sorbos.

Continuamos hablando e intercambiando bromas. A pesar de este casual y amistoso comportamiento que estamos teniendo, no puedo evitar la atracción que estoy sintiendo. Me pregunto si vos también la sentis...

Tus ojos miran fijamente a los míos mientras hablamos y puedo jurar que te acercas cada vez más a mí. Estoy comenzando a recordar otro detalle sobre vos del que Carmen siempre se quejaba… Que eras una seductora al máximo. Algo así como una mujer Casanova.

He estado con mujeres antes, pero nunca con una mujer como vos. Una mujer tan andrógina y segura de sí misma como vos. El pensamiento de vos follándome… bueno… es todo en lo que puedo pensar. ¿Estaría mal follarme a la ex de mi mejor amiga?

Tu rodilla de repente roza la mía, casi como si estuvieses midiendo mi interés. Una sonrisa de sabiduría permanece en tus labios. Y presiono mi rodilla levemente en las tuyas.

Estás apoyandote más cerca ahora. Y tus labios están ligeramente separados. Mi cuerpo entero está vibrando de deseo. Nuestros labios se juntan y apenas se encuentran. Es tentador al principio, como si estuvieses cautelosamente explorando mi boca.

Ohh… Ohhh, tus labios son tan suaves. Apretas tu cuerpo más cerca de mí y recostas una mano en mi muslo. Envuelvo mis dedos alrededor de tu cuello. Me pregunto si coqueteas con todas las mujeres que conoces. Claramente sos muy buena en hacer sentir bien a las mujeres.

Tu lengua empuja entre mis labios y masajea la mía. Exploras la suavidad, el calor interno de mi boca.

“Sabes muy bien.”

Mi cara se enrojece con una ráfaga de excitación. Mi cuerpo entero se tensa de deseo. Te deseo… Te deseo dentro de mí...

Me inclino hacia adelante, presionando nuestros cuerpos para estar aún más juntas. Te reclinas contra el sofá y acomodas tus manos en mis caderas mientras me monto encima tuyo. Si alguien me hubiese dicho que terminaría este largo día de viaje besándome con la ex de mi mejor amiga, dudo que le hubiera creído. Apretas y amasas mis caderas mientras lentamente la arrastro contra tu pelvis. Nos rozamos una contra la otra, tan solo disfrutando de cómo nuestros cuerpos caen en una sincronía de placer. Nuestros labios se rozan uno al otro. Beso tu mandíbula y vos mordisqueas mi oreja.

Pienso que estoy empezando a entender por qué Carmen estaba tan enamorada de vos. Tus manos agarran el botón de mis jeans. Me elevo levemente para darte mejor acceso. Ohhh, no puedo esperar sentir tus dedos metiéndose dentro de mí. Jugas con el borde de mis bragas moviéndolas a un lado.

Me masajeas con dos dedos y exploras mis pliegues calientes, mojados.

“Mmm, ¿te gusta esto?”

Tus dedos se zambullen dentro de mí. Me bajo un poco sobre tu mano. Te necesito más dentro de mí... Reboto arriba y abajo sobre tus dedos, follándome a mi misma una y otra vez… Y otra vez...

Toco tus pantalones, intentando desesperadamente sacarlos. Vos los desabrochas y te los sacas. De repente, te sentas en el sofá y te deslizas por debajo de mí. ¿Qué estás haciendo…?

“Espera un segundo.”

Me resisto al impulso de tocarme yo misma hasta que te veo brevemente desaparecer por el pasillo. Bajo mis bragas hasta mis tobillos y las pateo mientras espero. No pasa más de un minuto hasta que regresas. Estás desabotonando tu camisa blanca, y usando nada menos que un arnés de cuero en tus caderas. Mi cuerpo entero se precipita de deseo al ver el consolador negro que cuelga del arnés. Lucís tan increíblemente caliente con esa cosa encima.

Caminas hacia atrás hacia el sofá y trato de ponerme rápidamente en posición. Me recuesto contra el cojín y abro lo más que puedo mis piernas para vos. Oh mi dios.No puedo esperar para que me folles así. No puedo esperar sentirte empujando ese consolador dentro de mí. Te agachas y empujas tus labios contra los míos. Siento la punta del consolador jugueteando en mi entrada.

Fóllame, estoy tan mojada ahora mismo.

“¿Quieres que te folle? Ohhh, dios, sos tan juguetona.”

“Sí, sí, fóllame.”

Te subís encima de mí y te sujetas al brazo del sofá mientras empujas tus caderas hacia adelante. El consolador me llena, deslizandose tan facilmente dentro y fuera de mí mientras vos lo introducís. Oh mi dios, puedo sentir mi humedad saliendo de mí. Me tienes tan increíblemente mojada. Mis manos se sujetan fuerte alrededor de tu espalda, tan fuerte que probablemente te rasguñaría si no estuvieses aún usando tu camisa.

Muevo mis caderas hacia arriba para encontrarme con las tuyas a un ritmo alocado y húmedo. Sí, justo así- Separame. Oh dios, si, ¡si! Te empujo hacía atrás solo un poco y me doy la vuelta debajo tuyo hasta que estoy recostada sobre mi estómago con mi culo hacia arriba. Te quiero sentir follándome desde atrás.

Tus manos se posan en mis caderas y te tomas un momento para admirar la redondez y curvas de mi culo. Puedo sentir que tan frenéticamente vas a follarme. Y se siente bien saber que me deseas tanto como yo a vos. El consolador se desliza entre mi culo mientras lo guías hacia la entrada trasera de mi coño. Me agarro del brazo del sofá y empujo contra vos. Ponemelo. Por favor. Dios, necesito que me folles por detrás ahora mismo.

“¿Esto se siente bien? ¿Te gusta esto?”

Vos empujas hacia adelante y el consolador me llena otra vez. Ohh, me follas tan bien. ¿Cómo sos tan buena en esto? El sonido de tus muslos chocando contra mi culo me enciende aún más.

Tu cuerpo se inclina sobre el mio y tus dedos se mueven alrededor de mi cadera para presionar mi clítoris. Ohhh-ohhh, sí, cariño- ¡justo ahí! Justo ahí, ¡no pares! Oh mi dios, creo que voy a acabar pronto. Oh, ohhh, sí-sí… Mi clítoris está en llamas. Oh mi dios, seguí. ¡Seguí!

Mi cuerpo entero se tensa y una ola punzante deseo me atraviesa desde adentro hacia afuera. Oh, ¡carajo!, sí-

Eso... eso estuvo… tan bueno...

Sacas el consolador de mi interior y te sentas en el sofá. Lentamente, me doy vuelta y me siento a tu lado. Ambas estamos jadeando, acariciandonos en el resplandor de esta conexión inesperada.

“Hmm, no tienes que dormir en el sofá esta noche… si no quieres…”

“Gracias. Creo que sería complicado…”

Tus manos se entrelazan alrededor de las mías mientras te pones de pie y me señalas con la cabeza que te siga al pasillo.

“Vamos.”

Algo me dice que no conseguiré dormir mucho esta noche.