En este audio porno en español, una chica y su novio tienen sexo duro mientras los padres no están. En este audio erótico, experimentarás la sensación de estar dominado por tu novio. Escucharás cómo el dominante usa látigos y cadenas para controlar a su sumisa, mientras le ordena que haga su voluntad. Déjate llevar por la intensidad de la dominación y sumisión y experimenta el placer en su forma más cruda y real.

Leer Más

Qué tan intenso?

14 MINS

Idioma:

Es

Español

English

Deutsch

Leer historiaOcultar historia

“Bueno, se fueron.”

“¿Cuánto tiempo tenemos?”

“Mi mamá dijo que tardarían un par de horas. Pero mi papá dirige las compras navideñas como una operación militar, así que supongo que tenemos una hora como máximo.”

“Bueno, será tiempo suficiente, ¿verdad?”

“Si nos damos prisa, entonces sí. Por cierto, mi mamá me preguntó qué talla eres. Vas a recibir un montón de ropa de mi familia este año. Te lo advierto.”

“¿Así que le caigo bien?”

“Sí, la verdad es que le encantas.”

“Bien, bien, me alegro. Aunque a tu padre… no estoy convencido.”

“Creeme, si no fuera así lo sabrías.”

“Quiero causarle una buena impresión.”

“Ibas bien desde el principio por no ser fanatico de Millonarios.”

“El asunto de los equipos de fútbol es un tema más peligroso que la política.”

“Efectivamente.”

No eres el primer novio que traigo a casa para la Navidad. Pero eres el que más ha impresionado a mis papás. Hablamos con ellos por videollamada desde España antes de venir a Colombia, pero no es lo mismo que conocer a alguien en persona.

A pesar de tus nervios, salió muy bien. Es decir, mi mamá te ha estado acosando constantemente con preguntas sobre tu trabajo, tu familia, qué tipo de comida te gusta…

Así que no tienes por qué preocuparte para nada.

Y mi papá es más formal, pero… le caes muy bien.

“Entonces, ¿lo abro ahora?”

“¡Sí, vamos, vamos! El tiempo corre.”

“¿Seguro que no quieres esperar?”

“¿Y abrir un regalo de fetiche delante de toda mi familia? Ya, eso saldría muy bien.”

“Venga, pues no, entonces.”

“¿Cinta para bondage?”

“Dijiste que querías probar cosas nuevas…”

“Mm, cierto.”

“Y como el negro y el rojo son tus colores favoritos…”

“Y te verás increíble toda atada. Me encanta. Gracias, nena.”

“Ahora te toca.”

Me pasas una pequeña caja rectangular con un elegante lazo blanco. ¿Qué será? ¿Un collar? ¿O algo un poco más… picante?

“¿Cómo las conseguiste?”

“¿Te gusta?”

“¡Me encanta! ¡Creía que se habían agotado!”

Saco las pinzas para los pezones de la caja para admirarlas. Son divinas, me compraste el par que quería. Me conoces tan bien.

“Se habían agotado, pero… tengo mis recursos.”

“Ay, amor.”

“¿Crees que tenemos tiempo para probarlos?”

“Mm, creo que sí. Si nos damos prisa.”

“Me alegro…”

“Apúrate. No podemos tomarnos nuestro tiempo. A pesar de lo mucho que lo quiero…”

“Vaya, qué lástima. Ponte de pie.”

Te levantas y te pones detrás de mí. Rozas mi cintura con tus dedos fríos. Me bajas la falda mientras besas mi cuello…

Luego me quitas el sueter. Siento un bulto cada vez más grande en tus jeans contra mi trasero. Empujo contra él y envuelvo mis manos alrededor de mis muslos.

Mis pezones se ponen duros cuando pasas tus dedos sobre ellos.

“Mmm, ya están duros… ¿Te gusta si hago… esto…?”

“Mm, sí…”

“Dame tus manos.”

La cinta de látex no se pega a mí, solo a sí misma. Me atas bien las muñecas, pero no demasiado.

“¿Cómo está?”

“Muy bien. Me relajo mientras envuelves mis muñecas en otra capa. Tus dedos se deslizan por mi estómago… más abajo… y entre mis piernas.”

“Mm…”

“Mm, te queda bien. Y si ponemos un poco más… aquí…”

Pasas la cinta alrededor de mis brazos, presionándolos contra mi costado. Y otra capa justo debajo de mis pechos…

“Y ahora que te tengo atada… puedo hacerte lo que quiera.”

“Mmm, ay, dios…”

“Como por ejemplo… vendarte los ojos… meter mis dedos dentro de ti muy despacio… y mirar cómo te vuelves loca. Pero tengo que conformarme con follarte bien ya que tenemos poco tiempo.”

“Mmmm.”

“¿Eso es lo que quieres, ¿no? Por eso me querías regalar la cinta… quieres ser mia.”

“Dios, tus gemidos. Joder, me pones muy cachondo.”

“¿Preparada?”

“Oh, sí. Por favor…”

“Bien. Pues vamos a ponerlos bien duros…”

Aprietas mis pezones con tus dedos, primero con un toque ligero, y luego con insistencia.

“Primero uno…”

“Y luego el otro.”

“Te ves tan bien así… Toda mía…”

“¿Y qué pasa si… tiro de aquí un poco?”

“Hay mi dios…”

“Tengo la sensación de que estás muy mojada ahora mismo. ¿He acertado?”

“¿Por qué no lo compruebas?”

Tus dedos recorren mi estómago lentamente… y se meten entre mis muslos.

“Oh… joder, nena…”

“Estás… Estás tan desesperada por que te folle, ¿no? Estás tan mojada.”

Tus dedos se deslizan lentamente sobre mi clítoris… Dando vueltas… Bajando por mis labios… y luego subiendo…

“Monta mi mano. Despacio.”

Muevo mis caderas para acercar tus dedos a mi clítoris. Los mantienes quietos entre mis piernas para que me mueva. La cinta me aprieta tanto… y solo puedo tomar lo que tú me ofreces… es que me encanta. Estoy indefensa ante ti.

“Quieres que te folle… quieres sentir mis dedos dentro de ti… no te preocupes, nena. Te voy a dar lo que necesitas.”

“Oh, dios mío, por favor… Cariño, no tenemos mucho tiempo.”

“He dicho que no te preocupes. Date la vuelta. Mírame.”

“Túmbate.”

“Déjame… mirarte…”

“¿Te gusta lo que ves? ¿Te gusta ver cómo me toco?”

“Sí… quiero tu polla… la deseo tanto…”

“Shh, quieta. Sigue mirando.”

“¿Ves cómo la has puesto dura? ¿Ves lo que has hecho?”

“Por favor, la necesito…”

“¿Es lo que quieres? ¿Que te llene con mi polla?”

“¡Así, así! ¡Justo así! ¡Justo así!”

“Oh, joder, sí, ¿quieres mi polla, nena? ¿La quieres?”

“¡Mas duro, cógeme mas duro!”

Tiras de la cadena entre las pinzas de los pezones y el placer me recorre todo el cuerpo. Mi mente se queda en blanco con las oleadas de sensaciones que me invaden. Mi coño te aprieta… me encanta ver cómo tu polla desaparece dentro de mí una y otra vez

“Oh, Dios, me voy a correr…”

“No te corras todavía. Espérame, córrete conmigo.”

“Me corro… me corro…”

“Y con tiempo de sobra.”

“Sí, te lo he dicho. Todo bajo control.”

“¡Mierda! ¡Ya llegan! ¡Desátame, desátame, porfa!”

“Vale, vale, voy.”

“No te muevas, voy a por las pinzas.”

“De acuerdo, dale dale.”

“¿Todo bien?”

“Muy bien.”

“¡Vamos! ¡Vístete antes de que nos pillen!”