
Tu propósito para el año nuevo es decir que sí a nuevas experiencias, pero no esperas que dos chicas te inviten a formar un trio inesperado con ellas. Celebra la Nochevieja con un audio porno de BDSM lésbico. En este audio, escucharás los sonidos de los látigos y las cadenas mientras una mujer domina a su sumisa y la lleva al límite del placer. Si te gusta el BDSM y el erotismo lésbico, este audio es para ti.
Leer Más
Idioma:
Es
Español
English
Deutsch
Bien, realmente necesito parar de mirarla. O evitar que se den cuenta, por lo menos. Pero es tan… difícil mirar a otro lado.
Además, a nadie parece importarle... que lo miren.
Quiero decir, supongo que ese es el punto de ponerse en una posición tan... vulnerable, ¿no? En un lugar público, que te estén observando para ser el objeto de deseo de todos. Sin tener control sobre quién mira o… lo que te pasa.
Es todo tan hipnotizante...
“Oye, voy a ir al baño, las busco luego.”
Realmente no estaba preparada para lo elaborado que sería todo esto. No diría que estoy mal vestida ni nada por el estilo, pero no manches osea... Algunas de estas personas parecen haber estado trabajando en sus vestuarios todo el año.
La luz aquí es tenue... rojiza... Las caras de todos están oscurecidas por las sombras. Me siento sexy en la oscuridad.
Hay una excitación en el aire aquí, como si todo el mundo estuviera esperando que algo pasara. Realmente, Ash hizo un pésimo trabajo en organizarnos para el evento fetichista de año nuevo. Aparentemente, esta fiesta es legendaria en la comunidad kink, porque el anfitrión avienta la casa por la ventana y contrata a todos estos artistas y trae un montón de equipo.
Típico de un Leo llevar a tus amigos vainilla a una fiesta kink.
Bueno, supongo que no soy vainilla. Solo... inexperta.
Dios, este lugar es enorme... como una gigantesca caverna industrial. No sé cómo voy a reencontrarme con mis amigos.
Me vendría bien un descanso de la multitud durante unos minutos. Solo un descansito. Hay un lugar desocupado en ese sofá, pero está muy apretado con esas dos chicas ahí.
“Oye, perdona, ¿te importa si me siento aquí un minuto?”
“Para nada, adelante.”
Mmm, se está tan bien aquí, no hay demasiada gente. Tiendo a buscar lugares como este en las fiestas. Pequeños refugios lejos de toda la gente y el ruido.
Me tomo un momento para mirar alrededor y... algo me llama la atención. Esa mujer junto a la barra. Está arrodillada frente a otra mujer sentada en la barra, con la espalda recta, simplemente... esperando que le digan qué hacer.
Está completamente desnuda, excepto por un par de bragas de encaje transparente y unas esposas de cuero burdeos para los muslos y las muñecas. Estar expuesta así… en público. Es… es un pensamiento excitante.
“¿Hermosa, no crees?”
“¿Qué? Oh… sí, lo es.”
“Y muy bien entrenada por lo que parece.”
Una pequeña ola de… algo me atraviesa. Esa palabra, entrenada, es… no sé. Me hace sentir algo.
No puedo saber si ustedes dos están saliendo o… qué. Las dos están vestidas de negro de pies a cabeza, sentadas muy juntas, pero no demasiado cariñosas. Tal vez sólo sean amigas.
“No has venido sola esta noche, ¿verdad?”
“Oh, no, mis amigos están… por ahí. Solo necesitaba un poco de aire.”
“Y no te culpo. Nunca he visto tanta gente en una fiesta de Mia.”
“¿De Mia?”
“Sí, la anfitriona. Es toda una celebridad en el mundo del kink. ¿Acaso eres…?”
“Sí, algo…. Quiero decir, más o menos. He experimentado. Pero esta es mi primera vez en un lugar… como este.”
“Bueno, siempre hay una primera vez para todo, ¿no?”
Siento que dos pares de ojos recorren mi cuerpo. Se siente bien, pero ahora desearía haber trabajado un poco más en mi atuendo. Las dos… exudan confianza. No estoy segura de lo que es, pero… me gusta.
“Entonces, ¿algún propósito para año nuevo?”
“Oh, Dios, la verdad es que ni lo he pensado.”
“No eres de las que anota los propósitos en un papel, ¿no?”
“No sé, osea quiero decir que entiendo por qué la gente está tan metida en esto. Solo que no quiero preparar el año para luego tener la decepción por hacer una promesa que no voy a cumplir.”
“Buen punto. Me gusta.”
“O sea, tengo objetivos. Pero realmente no siento la necesidad de ser súper organizada al respecto.”
“Y dime, ¿cuál es uno de esos objetivos?”
“Intentar decir que sí a más cosas.”
“Oh. Esa es buena. Qué valiente de tu parte.”
“¿Y eso por qué?”
“Bueno, parece que vas a hacer muchas cosas que no harías normalmente.”
“Sí. Bueno, yo… no veo necesariamente nada malo en ello.”
“Súbete con nosotras al piso de arriba.”
Ambas intercambiaron una mirada y luego vuelven a mirarme. Se me pone la piel de gallina. ¿Qué me están proponiendo exactamente...? Observo la mirada entre las dos. Es raro que se me insinúe alguien así, alguien tan… directo. También es raro que lo hagan dos mujeres a la vez.
“De acuerdo, vamos.”
No puedo decidir si mi corazón late más rápido o si el bajo de la música es cada vez más fuerte. No sé realmente qué hago aquí, pero… realmente no me importa.
Hay algo tan fuera de lugar en toda esta situación. El hecho de que ni siquiera sepamos el nombre de la otra… que nos hayamos conocido hace menos de cinco minutos y que yo haya aceptado… no sé qué.
“Perfecto, la silla está libre.”
“Oh… wow…”
El ambiente es mucho más tranquilo en el piso de arriba. Pero sigue siendo público.
Y cualquier cosa que hagamos estará a la vista de la multitud que está debajo de nosotros o de cualquiera de las pocas personas que están aquí arriba.
A lo largo de la pared del fondo hay filas de fustas… látigos… rollos de cuerda… esposas y cadenas. Hay un columpio sexual en la esquina y un caballo de azotes en el centro de la sala, donde un hombre está doblado y esposado, con las nalgas desnudas a la vista, mientras otro da vueltas a su alrededor con una fusta en la mano. Frente al balcón que da a la pista de baile de abajo hay una simple silla de madera atornillada al suelo.
“Entonces, ¿dijiste que habías experimentado con este tipo de cosas antes?”
“Sí, solo un poco. Yo, um… realmente me gusta que… me aten.”
“Bien, podemos ir despacio. Puedes elegir lo que quieres que usemos y… partiremos de ahí.”
Me dirijo a la pared, observando las coloridas texturas y materiales de cada juguete a mi paso. Trato de imaginar qué tipo de sensación me produciría cada uno de ellos…
Las plumas… el látigo… la fusta… Las cuerdas parecen suaves, casi sedosas, y todo mi cuerpo reacciona ante la idea de estar atado a la silla con ellas. Agarró dos de las bobinas de cuerdas y las plumas.
“Mm, buena elección. Antes de empezar, es importante que sepas que pararemos cuando quieras. Iremos más despacio si quieres. No probaremos nada nuevo si no te quieres. Tú eres la que tiene el control aquí. Solo haznos saber lo que sientes.”
“Bien. Espera. ¿Cómo te llamo?”
“¿Ahora? Puedes llamarme Ángel.”
“Y esta noche, yo seré el Diablo. ¿Por qué no te desnudas para nosotras?”
He contado al menos siete personas arriba desde que llegamos. Dos están en varios niveles de desnudez y ocupados con la estación de nalgadas. Hay unas cuantas personas que se quedan mirando… y podrán ver lo que me hagan…
Dios, esto es una locura. Pero… lo deseo. Quiero exponerme… Quiero dejar que otra persona tome el control…
“Mm, pensé que me gustabas con ese vestido. Pero… me gustas mucho más sin él. Siéntate.”
Este sentimiento… No puedo… No sé ni siquiera cómo expresarlo…
Literalmente desnuda frente a una multitud… entregando mi poder… a unas desconocidas… Diablo despliega el rollo de cuerda, enhebrándolo entre sus dedos y sacando largos tramos. Se coloca detrás de mí. Mi cabeza está anonadada.
Su mano me rodea y me agarra la muñeca izquierda. La tira hacia atrás detrás de la silla y hace lo mismo con la derecha.
“¿Qué se siente? ¿Una suave cuerda de seda que se enrolla alrededor de las muñecas…?”
“Ajustándose… suavemente… sobre tus muslos…”
“Y tus tobillos… Y así… ya eres toda nuestra.”
Ángel me mira, con sombras en la cara. Se muerde el labio inferior y se toma su tiempo para repasarme con la mirada.
“Pero falta… falta algo. Una venda.”
“¿Te parece bien?”
“Sí… por favor.”
“Así. Te estás portando tan bien para nosotras.”
Mi visión se oscurece y, de repente, todos mis otros sentidos se intensifican. Oigo cómo los latidos de mi corazón se aceleran y aumentan a cada momento.
“Y ahora voy a… suavemente… dejar que esta pluma se deslice por tu cuello…”
“… hacia tu pecho… justo por tus pezones…”
La sensación es tan suave, apenas se siente... pero me hace apretarme contra la silla y tirar suavemente de las cuerdas que me mantienen quieta.
“Eso se siente bien. Puedo ver que te gusta. Te gusta que te den atención, ¿eh?”
El cosquilleo se desliza por mi abdomen y llega a mi regazo. Es tan ligero contra mi muslo… recorriéndolo… entre mis piernas…
“Podemos hacerte sentir cosas que nunca has sentido antes… Solo tienes que pedirlo.”
El dedo de Ángel, o quizá el de Diablo, me pellizca el pezón derecho. Lo aprieta entre sus dedos, lo retuerce y acaricia la piel con un toque firme y áspero.
“¿Te gusta cuando duele un poco?”
“Oh, sí… quiero. Sí, quiero… más… por favor…”
“El dolor… hace que el placer sea mucho mejor… ¿no crees?”
Sus dedos aprietan mis dos pezones al mismo tiempo. He perdido la pista a las plumas… pero creo que Ángel aún las está pasando por algún lugar entre mis piernas.
Una mano rodea suavemente mi mandíbula y gira mi cabeza hacia un lado. Me estoy mojando. Lo necesito… joder, necesito más…
“Voy a tocarte ahora…”
“Sí… por favor…”
Sus dedos recorren lentamente mis piernas. Se toma su tiempo para separarlas… deslizando lentamente dos dedos entre mis pliegues…
“Mm, realmente lo estás disfrutando, ¿no? ¿Sientes lo mojada que estás?”
“Lo estás haciendo tan bien… ¿Quieres más?”
“Sí, sí quiero… joder, quiero más…”
“Déjame… oh, sí, ahí está. Solo voy a jugar con tu clítoris… bien… y despacio… Conseguir que ese coño esté bien mojado para nosotras… Eso es lo que quieres, ¿no? ¿Quieres hacer todo un desastre para nosotras?”
“Carajo… chingado, eso se siente… tan bien, justo ahí…”
“Tan buena para nosotras. Mm, me voy a quedar aquí… jugando contigo… Sé que puedes soportarlo.”
De repente aparta los dedos. Levantó las caderas para intentar recuperarlos, pero ya no están. Una mano me rodea la mandíbula y guía mi cabeza hacia un lado una vez más, pero esta vez me encuentro con un beso cálido y suave.
“Tenemos otro juguete con el que queremos jugar. ¿Te parece bien… esto?”
“Sí… sí, por favor. Por favor, necesito más…”
“Me gusta el sonido de tus ruegos. También me encanta el sonido de tus gemidos. Quiero escucharte más.”
Todo mi cuerpo late. Cada pequeño movimiento que hago contra las cuerdas… cada instante de no poder ver… es un recordatorio… Un recordatorio del control que entregué voluntariamente.
Ángel arrastra el vibrador lentamente por mi muslo… acercándolo cada vez más a mi coño… pero sigue conteniéndose…
“Por favor… por favor, por favor. Lo necesito, quiero más, por favor…”
“Shhh, ya sé que quieres. Te toca ser paciente. Puedes ser paciente, ¿verdad?”
Abro más las piernas. Estoy tan jodidamente desesperada por ese vibrador…
“Bien… te portas tan bien con nosotras… Vamos a darle un poco más de… intensidad.”
“Ohh, en la madre! Ohh, Dios, sí, sí—”
“Siente cómo… rodeo tu clítoris… Presionándolo contra ti… más fuerte… más fuerte… Mm, siente cómo te hace temblar…”
Alejas el vibrador… Y luego lo devuelves directamente a mi clítoris. Lo alejas… y luego lo arrastras por cada pezón. Las cuerdas apenas me mantienen erguida. Estoy tan pinche desesperada y caliente.
“Mira, la cuenta regresiva está a punto de producirse.”
“Bien, ¿realmente quieres portarte bien para nosotras? Vamos a tener una cuenta regresiva propia…”
“Sí… sí, por favor… haz que me corra…”
“Bien… vamos a contar desde diez. No puedes correrte hasta que lleguemos al final, ¿vale?”
“S-sí, sí, lo que digan.”
“Vale, ¿preparada?”
“Diez…”
“Nueve…”
“Ocho…”
“Siete…”
“Seis…”
“Cinco…”
“Cuatro…”
“Tres…”
“Dos…”
“Uno…”
El mundo vuelve a mi vista cuando me quitan la venda de los ojos No manches, abajo, todo el mundo está animando, besándose, bailando.
Me recuesto en la silla y las cuerdas empiezan a caer cuando Ángel y Diablo me liberan. Estoy demasiado cansada para moverme, demasiado cansada para volver a ponerme el vestido.
¿Había alguien observándonos…? ¿Cómo no iban a hacerlo? Hay más gente aquí arriba ahora que cuando tenía los ojos vendados. Dios, es… es un sentimiento tan poderoso…
“Ten, tómate esto.”
“Oh, gracias.”
“Y bueno… ¿qué te ha parecido?”
“Fue… un gran comienzo de año.”
“Bien. Soy Lucia, por cierto. Y ella es mi novia, Ruth. Hay un baño justo al final del pasillo. ¿Quieres vestirte y que te invitemos a una copa?”
“Bueno, en el espíritu de mi propósito, creo que… sí.”